Instituto Ari - esclerodermia

Esclerodermia: lo que hay que saber

¿Qué es la esclerodermia?

Esclerodermia es un término de origen griego (skleros  + dermos ) que significa “endurecimiento de la piel”. Además de este síntoma cutáneo guía, la esclerodermia puede provocar también endurecimiento o fibrosis de algunos órganos internos no visibles como el tubo digestivo, vasos sanguíneos, corazón, riñones o pulmón. En base a esta afectación, la esclerodermia puede ser localizada (cuando afecta sólo a la piel) o sistémica (cuando afecta también a otros órganos internos).

¿Cómo reconocer la esclerodermia?

Los síntomas más comunes son:

  1. Fenómeno de Raynaud: es un síntoma que consiste en que los dedos de manos (también de los pies) palidecen en contacto con el frío pero, también, en situaciones de stress o con emociones fuertes. El aspecto del dedo es blanco o morado “como vacíos de sangre”. Muchos especialistas afirman que no existe una esclerodermia sin fenómeno de Raynaud.
  2. Piel “almohadillada”: en una fase inicial, característicamente la piel se hincha (como cuando pica un insecto). No suele cambiar de color aunque, a veces, de manera parcheada es más rojiza o violácea. Con el paso de los meses o años, la piel va poco a poco endureciéndose perdiendo volumen y elasticidad, “encorsetando” al paciente. Generalmente en esta fase, su color es más marrón.
  3. Nódulos cálcicos: en los casos más avanzados es fácil palpar pequeños nódulos o bultos de consistencia dura en los pulpejos de los dedos o en los codos. Se conoce como calcinosis y son pequeños depósitos de calcio.
  4. Otros síntomas: también pueden acompañar a los anteriores sensación de reflujo (“aguas ácidas” regurgitadas), falta de aire con pequeños esfuerzos, diarrea, etc

¿Cómo se diagnostica?

Los síntomas clínicos y la exploración son la base del diagnóstico. Es recomendable realizar algunos análisis de sangre con marcadores autoinmunes, ya que pueden ayudar mucho a apoyar el diagnóstico. Ocasionalmente, se recurre a la biopsia de la piel para confirmar una sospecha. Una vez confirmado el diagnóstico, se suelen realizar una serie de pruebas para valorar (y dimensionar) si existe afectación de órganos internos.

¿Cómo se trata?

La esclerodermia no tiene tratamiento curativo. El tratamiento paliativo a nivel cutáneo suele basarse en una meticulosa fisioterapia. Cuando existe afectación de órganos internos existen algunos medicamentos que pueden ser útiles dependiendo del órgano que esté afecto. La cirugía es el tratamiento más aconsejado para las calcificaciones subcutáneas.

¿Me puedo embarazar?

El embarazo debe individualizarse en cada caso. En lineas generales, las pacientes con esclerodermia tienen más problemas para quedarse embarazadas y también para cumplir los nueve meses del embarazo. Algunos síntomas de la esclerodermia suelen mejorar al embarazarse, como el Fenómeno de Raynaud. Otros, como el reflujo, empeorarán. No se suele recomendar el embarazo a pacientes con afectación renal ya que las complicaciones pueden comprometer gravemente la vida de la madre y el feto.

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Instituto Ari - dolor

¿Se puede controlar el dolor sin medicamentos?

El dolor es un fenómeno complejo, es una experiencia perceptiva determinada por múltiples factores no sólo físicos o somáticos sino que también es consecuencia de la interacción de componentes sensoriales, cognitivos y afectivos.  Todos estos factores tienen un papel esencial en la inhibición o excitación de la percepción del dolor, es decir, existen procesos psicológicos a través de los que podemos modular o modificar la señal sensorial de dolor.

Existen numerosos ejemplos a lo largo de la historia así como una vasta evidencia científica que demuestra que no existe una relación simple y directa entre una lesión y el dolor experimentado. Para ilustrarlo veamos un breve ejemplo que data de la II Guerra Mundial.

El doctor Beecher, un anestesiólogo muy reconocido, en 1959 empezó a observar algunas reacciones frente al dolor que tenían sus pacientes  que le llamaron mucho la atención. Cuando el doctor atendía a soldados con heridas de guerra del campo de batalla que eran de una magnitud considerable, éstos no se comportaban como él esperaba. Comprobó que los soldados se quejaban muy poco y que demandaban muchos menos analgésicos en comparación con civiles a los que atendía en el mismo hospital con heridas de gravedad similar, quiénes demandaban con mayor frecuencia analgésicos e informaban de una mayor intensidad de dolor.

¿Qué factores psicológicos podrían explicar la diferencia entre la percepción del dolor en un caso y en otro? El doctor Beecher postuló que el dolor está determinado por más factores que el tamaño o gravedad de una lesión, consideró que el significado que cada persona le daba a esa herida era elemental en la percepción del dolor. Para los soldados tener una herida grave era un “regalo”, significaba haber sobrevivido, haber salido del campo de batalla generaba emociones incluso positivas. Para otros civiles, en cambio,  la herida era una catástrofe, un acontecimiento absolutamente deprimente.

Como vemos, el dolor suele aparecer como consecuencia de una lesión, pero además de atender a la perspectiva física y sensorial del dolor, es fundamental atender al resto de factores que van a marcar cómo percibo el dolor.

El dolor provoca sufrimiento y dicho sufrimiento, inevitablemente, está impregnado por nuestra personalidad, por nuestras estrategias de afrontamiento, por nuestra forma de ver el mundo, en definitiva. En función de cómo enfrentemos y vivamos la experiencia de dolor, éste podrá ser más o menos intenso, vivido de una forma más o menos angustiosa, más o menos incapacitante. Así que, atendamos al dolor de forma íntegra, teniendo en cuenta todos sus componentes, y estaremos atendiendo al dolor de una forma eficaz

Por Rebeca Pardo