Instituto Ari - artrosis y artritis

ARTROSIS Y ARTRITIS: VISUALIZA LAS DIFERENCIAS

“Artrosis y artritis: diferencias y similitudes”  sigue siendo un tema muy candente y de gran interés en la consulta del reumatólogo. No es fácil comprender sus diferencias ya que son muchas sus similitudes: dolor, deformidad, inflamación y dificultad para utilizar la articulación. En este post, visualizaremos de manera didáctica como a un mismo resultado final de dolor, deformidad e impotencia funcional se puede llegar por mecanismos lesionales distintos. Conocer éstos, es básico para comprender porqué las estrategias terapéuticas de una y otra, necesariamente, han de ser diferentes.

ARTROSIS: UNA ENFERMEDAD DEL CARTÍLAGO

El cartílago es la estructura blanca y brillante del dibujo. Es semisólida y turgente y tapiza la superficie de contacto de los tres huesos que aparecen en la imagen. En este caso, al tratarse de la rodilla, tapiza a fémur, rótula y a tibia. En este dibujo, también se aprecian los meniscos que propician el acoplamiento de una superficie convexa (fémur) a una superficie lisa (tibia) para hacer más eficiente el movimiento.

 

 

La pérdida del cartílago articular es lenta, progresiva y se hace inicialmente de una manera parcheada. La destrucción del cartílago está condicionada básicamente por dos factores. a) Su resistencia intrínseca (determinada genéticamente). b) Por el abuso articular (sobrepeso, malos alineamientos, exceso de deporte…)

 

Al “desgastarse” el cartílago, el hueso subyacente (llamado hueso subcondral) queda “desnudo” y expuesto a fuerzas de fricción y de carga directa. Se va erosionando,  inflamando y, en última instancia, deformando. A destacar también en todo este proceso, la pérdida de grosor y de turgencia de los meniscos articulares. Este proceso de envejecimiento meniscal propicia que sean más frágiles y más fáciles de romper. A éstas roturas en articulaciones artrósicas se las conoce como roturas meniscales degenerativas.

El resultado final de una artrosis articular es dolor, deformidad e impotencia funcional (frecuentemente también inflamación).

ARTRITIS: UNA ENFERMEDAD DE LA MEMBRANA SINOVIAL

La artritis se origina en otro componente de la articulación que se llama la membrana sinovial. La membrana sinovial es el envoltorio natural de las articulaciones . En el dibujo queda representada como un fina película traslúcida que “envuelve la articulación”. Está ricamente vascularizada y, por tanto, íntimamente relacionada con el resto del cuerpo.

 

 

La intensa comunicación con el resto del cuerpo hace de la membrana sinovial un termómetro excelente del estado general de salud del organismo, siendo muy sensible a enfermedades sistémicas. La mayoría de las enfermedades sistémicas que cursan con artritis son de origen autoinmune . Esto quiere decir que nuestras defensas, de alguna manera, desarrollan algo parecido a una “alergia” a nuestras articulaciones. La primera consecuencia de ello es la inflamación de la membrana sinovial que se engrosa e irrita produciendo, en muchos casos, derrame sinovial. En esta fase, el paciente con artritis tiene la articulación, hinchada, caliente, a veces enrojecida, y casi siempre dolorosa.

 

Si la artritis progresa puede llegar a destruir la articulación debido a que se liberan infinidad de sustancias nocivas para la articulación conocidas como mediadores de la inflamación. Éstos se encargan de destruir agresivamente el cartílago, el hueso, los ligamentos y el resto de los componentes articulares. En fases terminales, la articulación puede llegar a perderse por completo llegando a quedar incluso completamente “mutilada”.

El resultado final de una artritis también es dolor, inflamación, deformidad e impotencia funcionalSaber más

PD: las imágenes tienen licencia 3D4Medical. com

Instituto Ari - gota

GOTOSOS Y GOTA: ¿QUÉ ES MÁS FÁCIL DE TRATAR?

Gotosos: suelen ser pacientes empáticos, abiertos, extrovertidos, buenos comedores y bebedores. Divertidos. Yo diría que hasta cachondos. Conviven a duras penas con una enfermedad que les somete periódicamente a un dolor exquisito que les obliga a continuos parones de actividad. Pero, pasada la tormenta… ¡aquí no ha pasado nada!

La gota es probablemente una de esas enfermedades donde los reumatólogos cumplimos con nuestro pequeño cupo de milagritos. Casi diría que la curamos. El problema no es tanto la gota como fidelizar en el tratamiento a los pacientes gotosos.

Al gotoso no le gusta ir al médico (pero lo necesita). Vive inmerso en una seudocultura popular fundamentada en experiencias y opiniones de conocidos y, como en el fútbol, influenciadas por algunos reconocidos cátedros. Debaten en sus círculos  sociales sobre el tomate o los riñoncitos al jerez. Hacen públicamente sentidos actos de contrición del tipo: “ si yo sé que el espárrago no lo debo tomar”.  No les gusta nada revisarse con su especialista y, mucho menos, cuando les toca admitir el incumplimiento sistemático de todos los “deberes” pactados en la última revisión. Se sienten culpables y prefieren “aguantar el chaparrón” con el pie en un grito, antes que bajarse los pantalones (otra vez) con su médico.

A LOS GOTOSOS QUE VIVEN LA “VIDA LOCA”

  • La gota es una enfermedad de depósito y el tiempo no la cura, la empeora (si no se trata).
  • La dieta nunca mejorará un ataque de gota y muy pocas veces será eficaz para reducir de forma sostenida la frecuencia de los ataques y la hiperuricemia.
  • No he conocido todavía a nadie que sea capaz de llevar una dieta hipouricemiante estricta de por vida.
  • La gota es un tema muy frecuente de conversación en el que todo el mundo tiene algo que decir, generalmente, sin mucho fundamento.
  • Tener gota y disfrutar de la gastronomía no son incompatibles.

A LOS GOTOSOS CON PROPÓSITO DE ENMIENDA

  • Tratarse la gota es muy agradecido y, además, muy fácil.
  • Al igual que en la hipertensión, el tratamiento de la hiperuricemia es indefinido pero merece la pena.
  • El tratamiento es distinto en cada fase de la enfermedad y se rige por unos objetivos muy bien tipificados.
  • Librarse para siempre de un ataque de gota es factible. La clave es no confiarse, ponerse en manos de un buen especialista, ser constante y no suspender la medicación.
  • Se debe huir de conversaciones dietéticas. Tan sólo un 25% del ácido úrico sérico puede verse influenciado por la dieta.

Todas las generalizaciones son inexactas e injustas. No todos los gotosos se ajustan a este perfil, ni todas las gotas son fáciles de tratar (las hay muy difíciles). Lo cierto es que la medicina, hoy, ofrece medicaciones muy eficaces para hacer remitir completamente esta enfermedad y liberar al paciente gotoso de este tormento. A muchos de nuestros pacientes dominar la gota les ha cambiado radicalmente la vida. Conoce su testimonio.

Instituto Ari - pilates

PILATES: ¿PORQUÉ LO RECOMIENDAN LOS MÉDICOS?

Pocos pueden dudar que el pilates, por méritos propios, es uno de los ejercicios de moda. Los médicos nos encontramos cada vez más cómodos prescribiéndolo por su utilidad en problemas médicos complejos. Pero…¿son todo ventajas?

Pilates: sí

“En 10 sesiones se siente la diferencia, en 20 sesiones se ve esta diferencia y en 30 se tendrá un cuerpo nuevo Pocas actividades deportivas pueden hacer suyo este lema de Joseph Pilates, el creador del método. Se trata de un ejercicio armónico, plurimuscular, de auto-control y coordinación, con el que se puede trabajar sin apenas sobrecarga articular. Toda una ventaja. Desarrolla la propiocepción, el equilibrio y contribuye decisivamente a la compensación de asimetrías. El pilates ha trascendido su concepto originario de “ejercicio exclusivo para la espalda”. Su propia evolución (apoyada en nuevos aparatos) hacen de este método un ejercicio muy completo, también, para las extemidades superiores e inferiores. Frente a otras actividades físicas, el mérito de este método es que todo este potencial se desarrolla de manera controlada. Trabajando selectivamente sobre grupos musculares antagónicos a los que se les hace funcionar en busca de la compensación y el equilibrio.

Pilates: depende

“El gran aliado puede ser el gran culpable en tan sólo una clase”.

No vale cualquier profesional

Existen dudas razonables acerca de la capacitación de muchos instructores.  La formación en pilates es heterogénea y carece de certificación oficial validada, de tal manera, que prácticamente cualquiera puede erigirse en instructor siempre que se pueda pagar el curso de formación.

Ojo con el pilates “low-cost”

El pilates es un ejercicio gravoso comparado con otras formas de hacer deporte. La ejecución correcta y controlada es “el todo o la nada” de este ejercicio. Ello, indefectiblemente, requiere de la supervisión meticulosa de un profesional cualificado y esto, lógicamente, ha de tener su coste. Conocedores de que el coste es una barrera, muchos gimnasios o estudios de pilates han optado por abaratar precios incrementando el número de alumnos por clase y restringiendo el pilates a su variedad “matt o suelo”. De esta manera el coste/hora del monitor se sufraga entre más personas y también se ahorra un buen dinero en un aparataje costoso que, si bien no imprescindible, siempre es aconsejable para ayudar a una mejor ejecución y aumentar la variedad de programas y clases.

Precaución si tiene alguna lesión

Si el pilates se utiliza para tratar o prevenir lesiones debe existir una valoración especializada previa, con criterio, que evalúe la lesión, su impacto funcional y establezca las pautas del programa a seguir (objetivos a conseguir y a evitar). Más allá de su carácter lúdico, el pilates es una herramienta terapéutica poderosa que debe estar sujeta a un control especializado.

Como especialista del aparato locomotor, en el pilates veo una alternativa excelente para ofrecer a aquéllas personas de edad que buscan sobrellevar mejor el paso del tiempo. Casi todas, con dolor de espalda crónico. Me parece perfecto para aquéllos  que quieren alargar su vida deportiva, particularmente, los golfistas. No en vano, el método pilates forma parte de la preparación física de atletas de élite. Desde el punto de vista reumatológico, tiene inumerables ventajas para afecciones inflamatorias de la espalda, como las espondiloartritis. Por todo ello el pilates está incluido, desde hace años, en diversos programas de fisioterapia y rehabilitación en USA.

Instituto Ari - fibromialgia

DIAGNÓSTICO DE LA FIBROMIALGIA ¿SE ABUSA?

El diagnóstico de la fibromialgia es siempre una tarea compleja que necesariamente demanda tiempo. En nuestras atropelladas agendas médicas, sin tiempo para ir al WC, sin embargo diagnosticamos más fibromialgia que nunca. Hace 10 años (cuando disponíamos de más tiempo) apenas se diagnosticaba e incluso se negaba. Ahora todo lo contrario. ¿Pero esto qué es? Indudablemente existe un preocupante abuso diagnóstico de la fibromialgia que trasciende nuestras propias fronteras. En  USA, por ejemplo, las tres cuartas partes de los pacientes con supuesto diagnóstico de fibromialgia no la tienen .  ¿A qué se debe este fenómeno ?

Diagnóstico de fibromialgia sin pruebas que la detecten.

La fibromialgia es silente en todas las pruebas diagnósticas. Su diagnóstico se hace en base a los síntomas que refiere el paciente y a la exclusión de otras posibles enfermedades  (esto último se nos olvida con frecuencia a los médicos). Los síntomas son siempre vagos y muy inespecíficos (dolor generalizado y cansancio) y, por si fuera poco, no son medibles. Por tanto, decidir si el paciente tiene o no fibromialgia es un acto eminentemente subjetivo del médico.  

La gran mayoría de médicos se creen capaz de reconocer una fibromialgia (aunque no estén muy familiarizados con ella)

La capacitación del facultativo y su familiaridad con el problema son determinantes en el acierto diagnóstico.  Muy frecuentemente se “etiqueta” a los pacientes simplemente por el hecho de tener síntomas compatibles. Aquí hay que recordar que los síntomas compatibles también lo son de decenas de enfermedades. De ahí la importancia de la capacitación y familiaridad del profesional, tanto con la fibromialgia, como con las enfermedades que puedan dar síntomas compatibles. La falta de tiempo en la vorágine de las agendas de hoy es , a mi juicio, la causa más frecuente ( y también más preocupante). Ante la falta de tiempo, el profesional simplifica el diagnóstico cuando “huele” los síntomas compatibles (máxime si la paciente es un poco depresiva). Podría tratarse de un Lupus o una polidiscopatía herniaria pero… Voilá! ” Usted lo que tiene es una fibromialgia” Nos quedamos más largos que anchos con nuestro eficaz proceso de “etiquetado”. Acto éste, por cierto, de inmejorables beneficios para nuestra consulta. Se calma la ansiedad del paciente porque ya está “diagnosticado”. Se “desatasca” la consulta de un paciente que demanda tiempo y, por si fuera poco, ¡ delvovemos “el problema” a atención primaria ! Sencillamente…¡genial!

Una gran parte de los pacientes sencillamente se autodiagnostican.

Hoy es posible diagnosticarse a “toque de tecla” desde nuestro dispositivo inteligente.  –Mis síntomas son idénticos: ¿Porqué no puedo tener una fibromialgia?–  Es muy triste comprobar como, por el mal uso de la información, algunos pacientes ya se han auto-condenado a una enfermedad incurable, en cierto modo estigmatizada y casi siempre poco comprendida.  – ¿Y si no tuviera fibromialgia?- Pues pregúntale al iPhone pero… ¡ la has cagao bien!

La fibromialgia existe, es muy frecuente y es un verdadero castigo para el que la padece. Pero ojo…¡no hay tanta!.

Instituto Ari - dolor cronico

Dolor crónico ¿porqué un psicólogo puede ayudarme?

Muchas personas que padecen dolor crónico ni se plantean acudir a un psicólogo, de hecho, cuando algún profesional sanitario se lo recomienda suelen extrañarse. Probablemente piensen: “¿Al psicólogo?…pero si mi dolor es real”. ¡Por supuesto que es real! , por ello es importante atenderlo de una forma integral y entender todos los aspectos que lo conforman. Intervenir sobre todos ellos para minimizarlos eficazmente (si quieres profundizar sobre los aspectos psicológicos sobre el dolor pincha aquí)

¿En qué me puede ayudar un psicólogo especializado en dolor crónico?

1. Conocer mejor cómo funciona tu dolor. Normalmente, no somos conscientes, ni tenemos suficientes herramientas para analizar todos los elementos que influyen en nuestro dolor. Esto nos genera una sensación de incertidumbre porque nos es difícil predecir cómo nos encontraremos. Algunos de los factores que no contemplamos al analizar distintas situaciones son psicológicos: lo que pensamos, sentimos, cómo nos comportamos… Conocer su influencia en el dolor nos permite predecir mejor cómo funcionará, tener una mayor sensación de control y reducir la intranquilidad y malestar que nos provoca (que, por cierto, también influye en el dolor).
2. Aprender a controlar la ansiedad y aprender a relajarte para reducir el dolor. La ansiedad y el dolor van de la mano, cuando conseguimos controlar nuestro estrés e intranquilidad contribuimos a eliminar un factor que lo incrementa y (a veces) lo produce. Por otra parte, un psicólogo especializado en dolor puede enseñarnos, entre otras muchas técnicas, estrategias para relajarnos que contribuyen a que pueda reducirse el nivel de dolor que estamos sintiendo.
3. Adaptarte mejor al dolor crónico. Que podamos reducir el dolor crónico o manejarlo mejor en algunos momentos no quiere decir que desaparezca para siempre. En ocasiones, resulta frustrante convivir con una sensación tan molesta como el dolor de forma constante en todas las áreas de nuestra vida. Puede afectar a nuestro estado de ánimo, a nuestra autoestima, a nuestras relaciones familiares y laborales, a nuestra sexualidad…en general, puede mermar nuestra calidad de vida. Por ello, en ocasiones, es necesario aprender a encajar esta experiencia en nuestra rutina para que no nos frene ni nos impacte más de lo necesario.
4. Reducir la medicación. Éste, no siempre es el objetivo ni el caso, pero es cierto que muchas personas con dolor crónico toman una gran cantidad de fármacos para aliviarlo porque, entre otras razones, es la única estrategia que tienen. Que sea la única estrategia que usan no quiere decir que sea la única. Si comenzamos a incluir otras formas eficaces de manejar el dolor podremos usar con menos frecuencia la estrategia farmacológica.

Rebeca Pardo

Psicología. Instituto ARI

Instituto Ari - cortisona

CORTISONA: 10 CONSEJOS QUE TE PUEDEN AYUDAR

No conozco pacientes que acepten de buen grado un tratamiento con corticoides. Cuando se trata de mujeres, el sentimiento de repulsa es todavía mayor. Las mujeres no le perdonan que sea un medicamento visible. Una suerte de veneno que acaba aniquilando la imagen corporal. Sin embargo, la cortisona salva vidas y contribuye incuestionablemente a mejorar la calidad de vida (cuando no a salvarla) de quien la toma. La razón nos dice que sí pero el corazón nos lo pone difícil. ¿Como conciliar ambos sentimientos?

Cortisona: ¿Qué me puede ayudar?

 

  1. Pensar que el médico recurre a ella cuando no hay otra opción.

    La severidad de las enfermedades autoinmunes está subestimada. Se trata de enfermedades con graves consecuencias en las que la alternativa puede ser la propia muerte. Los corticoides son indispensables en el tratamiento de muchas de estas enfermedades con una eficacia poco comparable a otros fármacos.  La corticoterapia, como la insulinoterapia o la quimioterapia, debe considerarse un mal necesario que es mejor asumir cuanto antes. 

  2. Saber que los efectos secundarios de la cortisona son dosis-dependientes.

    La mala fama de la cortisona se debe al uso de dosis muy altas (> 30 mg/d prednisona) durante periodos prolongados (> 3 meses). La tendencia dominante en reumatología es a utilizar la dosis mínima eficaz. No es frecuente encontrar efectos adversos con dosis < 7.5 mg/d de prednisona.

  3. Los efectos visibles de la cortisona tienen un gran componente de susceptibilidad individual.

    No todos los pacientes desarrollan el catálogo completo de efectos secundarios de los corticoides. Tampoco los desarrollan con la misma severidad. Así, por ejemplo, en la deformidad del esquema corporal o la osteoporosis hay mucha variabilidad entre distintos individuos .

  4. El uso de la cortisona suele ser transitorio.

  5. Las dietas de bajo índice glicémico ayudan a no engordar.

    Está claramente demostrado que los corticoides  provocan continuos picos séricos de insulina (que es adipogénica y engorda). Estos excesos de insulina en sangre se pueden aminorar con dietas de bajo índice glicémico. Se trata de dietas mediterráneas estrictas con bajo contenido en hidratos de carbono (arroz, pastas, repostería, pan blanco… ).

  6. La dieta baja en sodio mejora la absorción intestinal de calcio y contribuye a prevenir la hinchazón y la osteoporosis.

  7. El ejercicio sostenido ayuda a no engordar, previene fracturas y combate la pérdida de masa muscular.

  8. Los suplementos de calcio (1000 mg/d ) y vitamina D (800 UI/d) previenen la osteoporosis. 

  9. Embarazo y cortisona son compatibles. 

    La placenta fetal bloquea la activación de la prednisona a su metabolito activo la prednisolona y, por tanto, ésta no pasa al feto. De éste modo es posible tratar con corticoides a la madre sin apenas riesgos para el feto.

  10. Se puede dar lactancia materna tomando cortisona.

    Se estima que la cortisona se excreta en un porcentaje < 10% en leche materna.  Por ello, la Academia Americana de Pediatría considera que el tratamiento crónico con prednisona o prednisolona no es una contraindicación para la lactancia.

La cortisona es, sin duda, el fármaco más versátil y eficaz en reumatología y autoinmunidad. También uno de los más tóxicos. Sacarle el máximo beneficio con el mínimo perjuicio es una tarea ardua y difícil pero, no por ello, un objetivo irrenunciable.

 

Instituto Ari - cafe

ALIMENTOS BENEFICIOSOS: EL CAFÉ

Muy buenas noticias para los que nos gusta el café. La evidencia científica apunta que de 2 a 4 tazas diarias, además de mejorar nuestra salud, contribuyen a que vivamos más tiempo.
Según un cuidadoso Meta-analísis (estudio de alta calidad de científica) en European Journal of Epidemiology, el consumo de café disminuye la mortalidad. El estudio ha analizado los datos de 31 publicaciones científicas y un total de 1.610.543 individuos. En sus conclusiones los autores observan que las personas que consumen hasta un máximo de 4 cafés diarios mueren más tarde que las que no lo hacen. Esto ocurre para cualquier tipo de muerte pero, particularmente, la derivada de problemas cardiovasculares. Cuando se trata de no  fumadores, disminuye también la tasa de muerte por cáncer. Parece que la calidad del grano, su preparación o su procedencia no son factores que influyan en este beneficioso efecto.

Más allá del valor científico, este estudio rompe con el mito de que el café es malo para la salud. Al igual que ocurre con el vino, con moderación, el café también contribuye a disminuir la mortalidad de quien lo consume.

Dra. Inmaculada Bautista

Medicina de la obesidad y nutrición. Instituto ARI

Instituto Ari - osteoporosis

TRATAMIENTO DE LA OSTEOPOROSIS EN CRISIS

emoticono-perplejoDicen que el tratamiento de la osteoporosis ha entrado en crisis –¡Oh my god!

 “Call to action”

No parece que se trate de una broma. Parece difícil de creer pero 32 poderosísimas sociedades científicas all over the world se han puesto de acuerdo. Acaban de firmar un manifiesto encabezado por el preocupante (y no menos sorprendente) título: “Call to action to address the crisis in the treatment of osteoporosis”.

La fractura osteoporótica: un problemón

Que el envejecimiento progresivo de la población hará de la osteoporosis una de las epidemias del viejo mundo es una obviedad. Si hemos avanzado notablemente en su diagnóstico y en su tratamiento ¿ porque se dice que el tratamiento de la osteoporosis está en crisis?

Las posible causas

Es público y notorio que las aseguradoras han tirado los precios por  las densitometrías. En USA, el recorte del MediCare americano a los baremos de las densitometrías ha sido devastador. En mi opinión, ha sido la chispa que ha detonado este monumental incendio. La principal consecuencia de este problema, lamentablemente, es que ya no interesa diagnosticar la osteoporosis. Sencilla y tristemente, no es negocio –¡Qué fuerte !-

Por otro lado, el médico no prescribe bifosfonatos con la alegría de antes. Los nuevos y misteriosos efectos secundarios de los bifosfonatos (osteonecrosis de mandíbula y fractura femorales atípicas) han enturbiado el currículum inmaculado de estos afamados fármacos. No sin ello, dinamitando las cuentas de resultados de la industriaMadre mía…¡ quién se lo iba a decir!-

En el colmo de la confusión y la alarma social, el paciente con osteoporosis ya no tiene claro que le compense ser tratado. El paciente ha optado por una sencilla asociación de ideas: tratamiento de la osteoporosis = bifosfonatos, algo así como leche condensada = “La Lechera”. A estas alturas todo el mundo sabe que no todas las leches condensadas son”La Lechera” -¡pues eso1- 

Las posibles soluciones

Parece que los astros se han alineado para que cuando más viejos seamos y más riesgo de fractura tengamos menos acento se ponga en la osteoporosis. Si esta sinrazón es verdad, ya nos está faltando a los profesionales tiempo para corregirla. Gastando un poquito más de tiempo en explicar al paciente los Pros y Cons de tratar o no su osteoporosis. Explicando con claridad que los bifosfonatos no son veneno sino fármacos de contrastada eficacia en la prevención de la fractura osteoporótica. Que, como todos los medicamentos, los bifosfonatos tienen afectos adversos pero hay que explicar que se pueden minimizar. No me resisto a acabar sin proponer un poco de orden y concierto entre las sociedades científicas encargadas del tratamiento de la osteoporosis y  las de la salud buco dental –telita con la broma de los implantes y los antiresortivos-

Siempre he creído en las campañas de concienciación social. Intuía un problema pero desconocía su magnitud. No es un problema baladí. ¡Manos a la obra con él! – sin  dejar de ser suspicaces porque.Yo me pregunto: ¿de dónde saldrán gran parte de los fondos para este megaproyecto que tiene nombre de videojuego…Dejémoslo ahí

Instituto Ari - aslo alto

ASLO ALTO y madres al borde de un ataque de nervios

Tener el ASLO ALTO en pleno siglo XXI sigue siendo un verdadero tormento. Un azote de madres modernas, diligentes, “de foro”, que ante este problema navegan desnortadas por internet, menguando y diluyéndose día a día ante un panorama con tintes ominosos: ASLO ALTO= niño tullido (o silla de ruedas) ¡ horror!

¿Qué es el ASLO?

ASLO es un acrónimo que significa Anticuerpos frente a la eStreptoLisina O. Una enzima producida por unas bacterias llamadas estreptococos causantes de varias enfermedades, entre ellas,  algunas faringitis, faringo-agmigdalitis e, incluso, también la escarlatina.

¿Qué es la Fiebre Reumática ?

Cuando una faringitis estreptocócica no se trata con un tratamiento antibiótico adecuado, puede evolucionar a cuadros más complejos y a las pocas semanas resultar en una fiebre reumática. En la actualidad, esta enfermedad apenas se ve en el mundo desarrollado ya que las madres de hoy día, cuando ven al niño con fiebre alta y dolor de garganta, no esperan a llevarlo al médico y le administran rápidamente sus  propios antibióticos de “fondo de armario”, muy eficaces para este problema.  La fiebre reumática, cuando hace enfermar a un niño, es un cuadro severo que no pasa desapercibido por uno o varios de los siguientes síntomas: fiebre, artritis, eritema marginado, inflamación valvular cardíaca (carditis), corea de Sydenham o nódulos subcutáneos.

¿Qué significa tener el ASLO ALTO?

Simplemente, que hemos sido colonizados por estreptocococos del grupo A, C o G. No es un marcador de enfermedad. Los estreptococos no siempre nos colonizan enfermándonos, pueden campar por nuestro sistema respiratorio de “forma pacífica”. Es por ello que multitud de colegiales, adolescentes o universitarios tienen el ASLO ALTO, estando completamente asintomáticos.

¿Qué trascendencia tiene el ASLO ALTO?

En ausencia de sintomatología específica: NINGUNA.

¿Porqué al ASLO ALTO se le considera un indicador de “Reuma”?

Llevo 25 años de ejercicio profesional y todavía sigo haciéndome esa pregunta. Me temo que es el resultado de una nefasta asociación de ideas: fiebre reumática/ASLO ALTO = “Reuma”. Ya va siendo hora de entender que  “el Reuma” es la gran mentira de la reumatología, sencillamente, por que “el Reuma” no existe. Por el contrario, sí existen las enfermedades reumáticas (que son casi 200), siendo la fiebre reumática una más de ellas.

¿Qué es lo que NUNCA se debe hacer con el ASLO ALTO?

En ausencia de síntomas, jamás torturar a un niño con Benzetacil intramuscular. Es gratuito, estéril y completamente fuera de lugar, además de ser la mejor manera de crearnos un “enemigo de por vida” que nos arañará (cuando no morderá) en cuanto bajemos la guardia.

Si tiene un niño con dolores articulares, llévelo al reumatólogo,  pero… ¡por el amor de Dios! no deje que le pidan el ASLO. #a la mierda ya! con el dichoso ASLO

Instituto Ari - ojo

El ojo – Tres síntomas oculares en reumatología

El ojo es un órgano diana muy participativo en el complejo “cosmos” de la autoinmunidad. Es “curioso y solidario” y con frecuencia se “implica” en los problemas que afectan a las articulaciones. El entrenamiento del reumatólogo comprende una amplia base en oftalmología ya que su forma de enfermar nos hace saber (o intuir) lo que ocurre en el resto del cuerpo. “A través del ojo, los reumatólogos, somos capaces ver”. Estos son los tres problemas clínicos que nos dan más información.

“OJO SECO”

Se conoce médicamente como xeroftalmia. En reumatología, se produce como consecuencia de una inflamación crónica de las glándulas lacrimales que conduce a una escasa (a veces nula) producción de lágrimas. Puede mejorar espontáneamente pero también puede progresar. Cuando lo hace, aparecen úlceras o “heridas corneales” (querato-conjuntivitis sicca) que pueden llegar a ser bastante graves, especialmente, si se infectan. Es un problema bastante habitual en las enfermedades autoinmunes. Muy típico del Síndrome de Sjögren pero también aparece en el Lupus Eritematoso Sistémico, la Artritis Reumatoide y otras. Existen tratamientos que aumentan la producción de lágrimas con mayor o menor éxito pero, en la actualidad, el tratamiento más utilizado es reponer las lágrimas propias con lágrimas artificiales.

“OJO ROJO”

Es un síntoma muy común en pacientes con enfermedades reumáticas diagnosticadas y en pacientes con enfermedades reumáticas “silentes”. Las causas son múltiples. En la artritis reumatoide, el “ojo rojo” puede ser consecuencia de una epiescleritis o de una escleritis. La primera, no suele dar dolor y suele ser benigna y autolimitada. La segunda, es dolorosa y puede convertirse en un problema muy grave si no es identificada y tratada a tiempo. Precisa de medicaciones potentes (corticoides, inmunosupresores o terapias biológicas). La uveítis, también es otra gran causa de “ojo rojo” que ocurre como consecuencia de la inflamación de una de las capas del ojo. En reumatología, mayoritariamente, se asocia a la gran familia de las espondiloartritis (Espondilitis Anquilosante, Artritis Psoriásica, Artritis enteropática, Espondiloartritis reactiva o Espondiloartritis indiferenciada). Sin embargo, también puede aparecer con cierta frecuencia en otras enfermedades reumáticas: enfermedad de Behçet, sarcoidosis o Artritis Idiopática Juvenil. Dependiendo de su localización (anterior, media o posterior) así será su pronóstico. Generalmente, las anteriores tienen mejor pronóstico, pudiendo desaparecer espontáneamente o con tratamientos locales en forma de gotas. No siempre es así y, hay veces que hay que recurrir a medicaciones sistémicas agresivas (corticoides, inmunosupresores o terapias biológicas). Los casos más severos (al igual que la escleritis) pueden acabar en ceguera.

CEGUERA

No es un síntoma común en una enfermedad reumática pero conviene tenerla en cuenta por su enorme trascendencia. Puede ocurrir como consecuencia de la mala evolución de un “ojo rojo” o de un problema intrínsecamente vascular. Los vasos sanguíneos que nutren la parte posterior del ojo, son esenciales para la supervivencia de las terminaciones nerviosas que procesan nuestra información visual. Su inflamación crónica conocida como vasculitis (como en la uveítis posterior) puede acabar produciendo un estrechamiento (e incluso oclusión) de los vasos de la retina. Esto provoca una disminución (o interrupción) del flujo sanguíneo a las terminaciones del nervio óptico y la retina, dañándolos irreversiblemente y provocando la ceguera. La ceguera es muy temida en las vasculitis sistémicas, muy característicamente, en la arteritis de células gigantes.