Instituto Ari - dolor cronico
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Dolor crónico ¿porqué un psicólogo puede ayudarme?

Muchas personas que padecen dolor crónico ni se plantean acudir a un psicólogo, de hecho, cuando algún profesional sanitario se lo recomienda suelen extrañarse. Probablemente piensen: “¿Al psicólogo?…pero si mi dolor es real”. ¡Por supuesto que es real! , por ello es importante atenderlo de una forma integral y entender todos los aspectos que lo conforman. Intervenir sobre todos ellos para minimizarlos eficazmente (si quieres profundizar sobre los aspectos psicológicos sobre el dolor pincha aquí)

¿En qué me puede ayudar un psicólogo especializado en dolor crónico?

1. Conocer mejor cómo funciona tu dolor. Normalmente, no somos conscientes, ni tenemos suficientes herramientas para analizar todos los elementos que influyen en nuestro dolor. Esto nos genera una sensación de incertidumbre porque nos es difícil predecir cómo nos encontraremos. Algunos de los factores que no contemplamos al analizar distintas situaciones son psicológicos: lo que pensamos, sentimos, cómo nos comportamos… Conocer su influencia en el dolor nos permite predecir mejor cómo funcionará, tener una mayor sensación de control y reducir la intranquilidad y malestar que nos provoca (que, por cierto, también influye en el dolor).
2. Aprender a controlar la ansiedad y aprender a relajarte para reducir el dolor. La ansiedad y el dolor van de la mano, cuando conseguimos controlar nuestro estrés e intranquilidad contribuimos a eliminar un factor que lo incrementa y (a veces) lo produce. Por otra parte, un psicólogo especializado en dolor puede enseñarnos, entre otras muchas técnicas, estrategias para relajarnos que contribuyen a que pueda reducirse el nivel de dolor que estamos sintiendo.
3. Adaptarte mejor al dolor crónico. Que podamos reducir el dolor crónico o manejarlo mejor en algunos momentos no quiere decir que desaparezca para siempre. En ocasiones, resulta frustrante convivir con una sensación tan molesta como el dolor de forma constante en todas las áreas de nuestra vida. Puede afectar a nuestro estado de ánimo, a nuestra autoestima, a nuestras relaciones familiares y laborales, a nuestra sexualidad…en general, puede mermar nuestra calidad de vida. Por ello, en ocasiones, es necesario aprender a encajar esta experiencia en nuestra rutina para que no nos frene ni nos impacte más de lo necesario.
4. Reducir la medicación. Éste, no siempre es el objetivo ni el caso, pero es cierto que muchas personas con dolor crónico toman una gran cantidad de fármacos para aliviarlo porque, entre otras razones, es la única estrategia que tienen. Que sea la única estrategia que usan no quiere decir que sea la única. Si comenzamos a incluir otras formas eficaces de manejar el dolor podremos usar con menos frecuencia la estrategia farmacológica.

Rebeca Pardo

Psicología. Instituto ARI

Instituto Ari - cortisona
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CORTISONA: 10 CONSEJOS QUE TE PUEDEN AYUDAR

No conozco pacientes que acepten de buen grado un tratamiento con corticoides. Cuando se trata de mujeres, el sentimiento de repulsa es todavía mayor. Las mujeres no le perdonan que sea un medicamento visible. Una suerte de veneno que acaba aniquilando la imagen corporal. Sin embargo, la cortisona salva vidas y contribuye incuestionablemente a mejorar la calidad de vida (cuando no a salvarla) de quien la toma. La razón nos dice que sí pero el corazón nos lo pone difícil. ¿Como conciliar ambos sentimientos?

Cortisona: ¿Qué me puede ayudar?

 

  1. Pensar que el médico recurre a ella cuando no hay otra opción.

    La severidad de las enfermedades autoinmunes está subestimada. Se trata de enfermedades con graves consecuencias en las que la alternativa puede ser la propia muerte. Los corticoides son indispensables en el tratamiento de muchas de estas enfermedades con una eficacia poco comparable a otros fármacos.  La corticoterapia, como la insulinoterapia o la quimioterapia, debe considerarse un mal necesario que es mejor asumir cuanto antes. 

  2. Saber que los efectos secundarios de la cortisona son dosis-dependientes.

    La mala fama de la cortisona se debe al uso de dosis muy altas (> 30 mg/d prednisona) durante periodos prolongados (> 3 meses). La tendencia dominante en reumatología es a utilizar la dosis mínima eficaz. No es frecuente encontrar efectos adversos con dosis < 7.5 mg/d de prednisona.

  3. Los efectos visibles de la cortisona tienen un gran componente de susceptibilidad individual.

    No todos los pacientes desarrollan el catálogo completo de efectos secundarios de los corticoides. Tampoco los desarrollan con la misma severidad. Así, por ejemplo, en la deformidad del esquema corporal o la osteoporosis hay mucha variabilidad entre distintos individuos .

  4. El uso de la cortisona suele ser transitorio.

  5. Las dietas de bajo índice glicémico ayudan a no engordar.

    Está claramente demostrado que los corticoides  provocan continuos picos séricos de insulina (que es adipogénica y engorda). Estos excesos de insulina en sangre se pueden aminorar con dietas de bajo índice glicémico. Se trata de dietas mediterráneas estrictas con bajo contenido en hidratos de carbono (arroz, pastas, repostería, pan blanco… ).

  6. La dieta baja en sodio mejora la absorción intestinal de calcio y contribuye a prevenir la hinchazón y la osteoporosis.

  7. El ejercicio sostenido ayuda a no engordar, previene fracturas y combate la pérdida de masa muscular.

  8. Los suplementos de calcio (1000 mg/d ) y vitamina D (800 UI/d) previenen la osteoporosis. 

  9. Embarazo y cortisona son compatibles. 

    La placenta fetal bloquea la activación de la prednisona a su metabolito activo la prednisolona y, por tanto, ésta no pasa al feto. De éste modo es posible tratar con corticoides a la madre sin apenas riesgos para el feto.

  10. Se puede dar lactancia materna tomando cortisona.

    Se estima que la cortisona se excreta en un porcentaje < 10% en leche materna.  Por ello, la Academia Americana de Pediatría considera que el tratamiento crónico con prednisona o prednisolona no es una contraindicación para la lactancia.

La cortisona es, sin duda, el fármaco más versátil y eficaz en reumatología y autoinmunidad. También uno de los más tóxicos. Sacarle el máximo beneficio con el mínimo perjuicio es una tarea ardua y difícil pero, no por ello, un objetivo irrenunciable.

 

Instituto Ari - cafe
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ALIMENTOS BENEFICIOSOS: EL CAFÉ

Muy buenas noticias para los que nos gusta el café. La evidencia científica apunta que de 2 a 4 tazas diarias, además de mejorar nuestra salud, contribuyen a que vivamos más tiempo.
Según un cuidadoso Meta-analísis (estudio de alta calidad de científica) en European Journal of Epidemiology, el consumo de café disminuye la mortalidad. El estudio ha analizado los datos de 31 publicaciones científicas y un total de 1.610.543 individuos. En sus conclusiones los autores observan que las personas que consumen hasta un máximo de 4 cafés diarios mueren más tarde que las que no lo hacen. Esto ocurre para cualquier tipo de muerte pero, particularmente, la derivada de problemas cardiovasculares. Cuando se trata de no  fumadores, disminuye también la tasa de muerte por cáncer. Parece que la calidad del grano, su preparación o su procedencia no son factores que influyan en este beneficioso efecto.

Más allá del valor científico, este estudio rompe con el mito de que el café es malo para la salud. Al igual que ocurre con el vino, con moderación, el café también contribuye a disminuir la mortalidad de quien lo consume.

Dra. Inmaculada Bautista

Medicina de la obesidad y nutrición. Instituto ARI

Instituto Ari - osteoporosis
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TRATAMIENTO DE LA OSTEOPOROSIS EN CRISIS

emoticono-perplejoDicen que el tratamiento de la osteoporosis ha entrado en crisis –¡Oh my god!

 “Call to action”

No parece que se trate de una broma. Parece difícil de creer pero 32 poderosísimas sociedades científicas all over the world se han puesto de acuerdo. Acaban de firmar un manifiesto encabezado por el preocupante (y no menos sorprendente) título: “Call to action to address the crisis in the treatment of osteoporosis”.

La fractura osteoporótica: un problemón

Que el envejecimiento progresivo de la población hará de la osteoporosis una de las epidemias del viejo mundo es una obviedad. Si hemos avanzado notablemente en su diagnóstico y en su tratamiento ¿ porque se dice que el tratamiento de la osteoporosis está en crisis?

Las posible causas

Es público y notorio que las aseguradoras han tirado los precios por  las densitometrías. En USA, el recorte del MediCare americano a los baremos de las densitometrías ha sido devastador. En mi opinión, ha sido la chispa que ha detonado este monumental incendio. La principal consecuencia de este problema, lamentablemente, es que ya no interesa diagnosticar la osteoporosis. Sencilla y tristemente, no es negocio –¡Qué fuerte !-

Por otro lado, el médico no prescribe bifosfonatos con la alegría de antes. Los nuevos y misteriosos efectos secundarios de los bifosfonatos (osteonecrosis de mandíbula y fractura femorales atípicas) han enturbiado el currículum inmaculado de estos afamados fármacos. No sin ello, dinamitando las cuentas de resultados de la industriaMadre mía…¡ quién se lo iba a decir!-

En el colmo de la confusión y la alarma social, el paciente con osteoporosis ya no tiene claro que le compense ser tratado. El paciente ha optado por una sencilla asociación de ideas: tratamiento de la osteoporosis = bifosfonatos, algo así como leche condensada = “La Lechera”. A estas alturas todo el mundo sabe que no todas las leches condensadas son”La Lechera” -¡pues eso1- 

Las posibles soluciones

Parece que los astros se han alineado para que cuando más viejos seamos y más riesgo de fractura tengamos menos acento se ponga en la osteoporosis. Si esta sinrazón es verdad, ya nos está faltando a los profesionales tiempo para corregirla. Gastando un poquito más de tiempo en explicar al paciente los Pros y Cons de tratar o no su osteoporosis. Explicando con claridad que los bifosfonatos no son veneno sino fármacos de contrastada eficacia en la prevención de la fractura osteoporótica. Que, como todos los medicamentos, los bifosfonatos tienen afectos adversos pero hay que explicar que se pueden minimizar. No me resisto a acabar sin proponer un poco de orden y concierto entre las sociedades científicas encargadas del tratamiento de la osteoporosis y  las de la salud buco dental –telita con la broma de los implantes y los antiresortivos-

Siempre he creído en las campañas de concienciación social. Intuía un problema pero desconocía su magnitud. No es un problema baladí. ¡Manos a la obra con él! – sin  dejar de ser suspicaces porque.Yo me pregunto: ¿de dónde saldrán gran parte de los fondos para este megaproyecto que tiene nombre de videojuego…Dejémoslo ahí

Instituto Ari - aslo alto

ASLO ALTO y madres al borde de un ataque de nervios

Tener el ASLO ALTO en pleno siglo XXI sigue siendo un verdadero tormento. Un azote de madres modernas, diligentes, “de foro”, que ante este problema navegan desnortadas por internet, menguando y diluyéndose día a día ante un panorama con tintes ominosos: ASLO ALTO= niño tullido (o silla de ruedas) ¡ horror!

¿Qué es el ASLO?

ASLO es un acrónimo que significa Anticuerpos frente a la eStreptoLisina O. Una enzima producida por unas bacterias llamadas estreptococos causantes de varias enfermedades, entre ellas,  algunas faringitis, faringo-agmigdalitis e, incluso, también la escarlatina.

¿Qué es la Fiebre Reumática ?

Cuando una faringitis estreptocócica no se trata con un tratamiento antibiótico adecuado, puede evolucionar a cuadros más complejos y a las pocas semanas resultar en una fiebre reumática. En la actualidad, esta enfermedad apenas se ve en el mundo desarrollado ya que las madres de hoy día, cuando ven al niño con fiebre alta y dolor de garganta, no esperan a llevarlo al médico y le administran rápidamente sus  propios antibióticos de “fondo de armario”, muy eficaces para este problema.  La fiebre reumática, cuando hace enfermar a un niño, es un cuadro severo que no pasa desapercibido por uno o varios de los siguientes síntomas: fiebre, artritis, eritema marginado, inflamación valvular cardíaca (carditis), corea de Sydenham o nódulos subcutáneos.

¿Qué significa tener el ASLO ALTO?

Simplemente, que hemos sido colonizados por estreptocococos del grupo A, C o G. No es un marcador de enfermedad. Los estreptococos no siempre nos colonizan enfermándonos, pueden campar por nuestro sistema respiratorio de “forma pacífica”. Es por ello que multitud de colegiales, adolescentes o universitarios tienen el ASLO ALTO, estando completamente asintomáticos.

¿Qué trascendencia tiene el ASLO ALTO?

En ausencia de sintomatología específica: NINGUNA.

¿Porqué al ASLO ALTO se le considera un indicador de “Reuma”?

Llevo 25 años de ejercicio profesional y todavía sigo haciéndome esa pregunta. Me temo que es el resultado de una nefasta asociación de ideas: fiebre reumática/ASLO ALTO = “Reuma”. Ya va siendo hora de entender que  “el Reuma” es la gran mentira de la reumatología, sencillamente, por que “el Reuma” no existe. Por el contrario, sí existen las enfermedades reumáticas (que son casi 200), siendo la fiebre reumática una más de ellas.

¿Qué es lo que NUNCA se debe hacer con el ASLO ALTO?

En ausencia de síntomas, jamás torturar a un niño con Benzetacil intramuscular. Es gratuito, estéril y completamente fuera de lugar, además de ser la mejor manera de crearnos un “enemigo de por vida” que nos arañará (cuando no morderá) en cuanto bajemos la guardia.

Si tiene un niño con dolores articulares, llévelo al reumatólogo,  pero… ¡por el amor de Dios! no deje que le pidan el ASLO. #a la mierda ya! con el dichoso ASLO

Instituto Ari - ojo

El ojo – Tres síntomas oculares en reumatología

El ojo es un órgano diana muy participativo en el complejo “cosmos” de la autoinmunidad. Es “curioso y solidario” y con frecuencia se “implica” en los problemas que afectan a las articulaciones. El entrenamiento del reumatólogo comprende una amplia base en oftalmología ya que su forma de enfermar nos hace saber (o intuir) lo que ocurre en el resto del cuerpo. “A través del ojo, los reumatólogos, somos capaces ver”. Estos son los tres problemas clínicos que nos dan más información.

“OJO SECO”

Se conoce médicamente como xeroftalmia. En reumatología, se produce como consecuencia de una inflamación crónica de las glándulas lacrimales que conduce a una escasa (a veces nula) producción de lágrimas. Puede mejorar espontáneamente pero también puede progresar. Cuando lo hace, aparecen úlceras o “heridas corneales” (querato-conjuntivitis sicca) que pueden llegar a ser bastante graves, especialmente, si se infectan. Es un problema bastante habitual en las enfermedades autoinmunes. Muy típico del Síndrome de Sjögren pero también aparece en el Lupus Eritematoso Sistémico, la Artritis Reumatoide y otras. Existen tratamientos que aumentan la producción de lágrimas con mayor o menor éxito pero, en la actualidad, el tratamiento más utilizado es reponer las lágrimas propias con lágrimas artificiales.

“OJO ROJO”

Es un síntoma muy común en pacientes con enfermedades reumáticas diagnosticadas y en pacientes con enfermedades reumáticas “silentes”. Las causas son múltiples. En la artritis reumatoide, el “ojo rojo” puede ser consecuencia de una epiescleritis o de una escleritis. La primera, no suele dar dolor y suele ser benigna y autolimitada. La segunda, es dolorosa y puede convertirse en un problema muy grave si no es identificada y tratada a tiempo. Precisa de medicaciones potentes (corticoides, inmunosupresores o terapias biológicas). La uveítis, también es otra gran causa de “ojo rojo” que ocurre como consecuencia de la inflamación de una de las capas del ojo. En reumatología, mayoritariamente, se asocia a la gran familia de las espondiloartritis (Espondilitis Anquilosante, Artritis Psoriásica, Artritis enteropática, Espondiloartritis reactiva o Espondiloartritis indiferenciada). Sin embargo, también puede aparecer con cierta frecuencia en otras enfermedades reumáticas: enfermedad de Behçet, sarcoidosis o Artritis Idiopática Juvenil. Dependiendo de su localización (anterior, media o posterior) así será su pronóstico. Generalmente, las anteriores tienen mejor pronóstico, pudiendo desaparecer espontáneamente o con tratamientos locales en forma de gotas. No siempre es así y, hay veces que hay que recurrir a medicaciones sistémicas agresivas (corticoides, inmunosupresores o terapias biológicas). Los casos más severos (al igual que la escleritis) pueden acabar en ceguera.

CEGUERA

No es un síntoma común en una enfermedad reumática pero conviene tenerla en cuenta por su enorme trascendencia. Puede ocurrir como consecuencia de la mala evolución de un “ojo rojo” o de un problema intrínsecamente vascular. Los vasos sanguíneos que nutren la parte posterior del ojo, son esenciales para la supervivencia de las terminaciones nerviosas que procesan nuestra información visual. Su inflamación crónica conocida como vasculitis (como en la uveítis posterior) puede acabar produciendo un estrechamiento (e incluso oclusión) de los vasos de la retina. Esto provoca una disminución (o interrupción) del flujo sanguíneo a las terminaciones del nervio óptico y la retina, dañándolos irreversiblemente y provocando la ceguera. La ceguera es muy temida en las vasculitis sistémicas, muy característicamente, en la arteritis de células gigantes.

Instituto Ari - esclerodermia

Esclerodermia: lo que hay que saber

¿Qué es la esclerodermia?

Esclerodermia es un término de origen griego (skleros  + dermos ) que significa “endurecimiento de la piel”. Además de este síntoma cutáneo guía, la esclerodermia puede provocar también endurecimiento o fibrosis de algunos órganos internos no visibles como el tubo digestivo, vasos sanguíneos, corazón, riñones o pulmón. En base a esta afectación, la esclerodermia puede ser localizada (cuando afecta sólo a la piel) o sistémica (cuando afecta también a otros órganos internos).

¿Cómo reconocer la esclerodermia?

Los síntomas más comunes son:

  1. Fenómeno de Raynaud: es un síntoma que consiste en que los dedos de manos (también de los pies) palidecen en contacto con el frío pero, también, en situaciones de stress o con emociones fuertes. El aspecto del dedo es blanco o morado “como vacíos de sangre”. Muchos especialistas afirman que no existe una esclerodermia sin fenómeno de Raynaud.
  2. Piel “almohadillada”: en una fase inicial, característicamente la piel se hincha (como cuando pica un insecto). No suele cambiar de color aunque, a veces, de manera parcheada es más rojiza o violácea. Con el paso de los meses o años, la piel va poco a poco endureciéndose perdiendo volumen y elasticidad, “encorsetando” al paciente. Generalmente en esta fase, su color es más marrón.
  3. Nódulos cálcicos: en los casos más avanzados es fácil palpar pequeños nódulos o bultos de consistencia dura en los pulpejos de los dedos o en los codos. Se conoce como calcinosis y son pequeños depósitos de calcio.
  4. Otros síntomas: también pueden acompañar a los anteriores sensación de reflujo (“aguas ácidas” regurgitadas), falta de aire con pequeños esfuerzos, diarrea, etc

¿Cómo se diagnostica?

Los síntomas clínicos y la exploración son la base del diagnóstico. Es recomendable realizar algunos análisis de sangre con marcadores autoinmunes, ya que pueden ayudar mucho a apoyar el diagnóstico. Ocasionalmente, se recurre a la biopsia de la piel para confirmar una sospecha. Una vez confirmado el diagnóstico, se suelen realizar una serie de pruebas para valorar (y dimensionar) si existe afectación de órganos internos.

¿Cómo se trata?

La esclerodermia no tiene tratamiento curativo. El tratamiento paliativo a nivel cutáneo suele basarse en una meticulosa fisioterapia. Cuando existe afectación de órganos internos existen algunos medicamentos que pueden ser útiles dependiendo del órgano que esté afecto. La cirugía es el tratamiento más aconsejado para las calcificaciones subcutáneas.

¿Me puedo embarazar?

El embarazo debe individualizarse en cada caso. En lineas generales, las pacientes con esclerodermia tienen más problemas para quedarse embarazadas y también para cumplir los nueve meses del embarazo. Algunos síntomas de la esclerodermia suelen mejorar al embarazarse, como el Fenómeno de Raynaud. Otros, como el reflujo, empeorarán. No se suele recomendar el embarazo a pacientes con afectación renal ya que las complicaciones pueden comprometer gravemente la vida de la madre y el feto.

Saber más

Instituto Ari - dolor

¿Se puede controlar el dolor sin medicamentos?

El dolor es un fenómeno complejo, es una experiencia perceptiva determinada por múltiples factores no sólo físicos o somáticos sino que también es consecuencia de la interacción de componentes sensoriales, cognitivos y afectivos.  Todos estos factores tienen un papel esencial en la inhibición o excitación de la percepción del dolor, es decir, existen procesos psicológicos a través de los que podemos modular o modificar la señal sensorial de dolor.

Existen numerosos ejemplos a lo largo de la historia así como una vasta evidencia científica que demuestra que no existe una relación simple y directa entre una lesión y el dolor experimentado. Para ilustrarlo veamos un breve ejemplo que data de la II Guerra Mundial.

El doctor Beecher, un anestesiólogo muy reconocido, en 1959 empezó a observar algunas reacciones frente al dolor que tenían sus pacientes  que le llamaron mucho la atención. Cuando el doctor atendía a soldados con heridas de guerra del campo de batalla que eran de una magnitud considerable, éstos no se comportaban como él esperaba. Comprobó que los soldados se quejaban muy poco y que demandaban muchos menos analgésicos en comparación con civiles a los que atendía en el mismo hospital con heridas de gravedad similar, quiénes demandaban con mayor frecuencia analgésicos e informaban de una mayor intensidad de dolor.

¿Qué factores psicológicos podrían explicar la diferencia entre la percepción del dolor en un caso y en otro? El doctor Beecher postuló que el dolor está determinado por más factores que el tamaño o gravedad de una lesión, consideró que el significado que cada persona le daba a esa herida era elemental en la percepción del dolor. Para los soldados tener una herida grave era un “regalo”, significaba haber sobrevivido, haber salido del campo de batalla generaba emociones incluso positivas. Para otros civiles, en cambio,  la herida era una catástrofe, un acontecimiento absolutamente deprimente.

Como vemos, el dolor suele aparecer como consecuencia de una lesión, pero además de atender a la perspectiva física y sensorial del dolor, es fundamental atender al resto de factores que van a marcar cómo percibo el dolor.

El dolor provoca sufrimiento y dicho sufrimiento, inevitablemente, está impregnado por nuestra personalidad, por nuestras estrategias de afrontamiento, por nuestra forma de ver el mundo, en definitiva. En función de cómo enfrentemos y vivamos la experiencia de dolor, éste podrá ser más o menos intenso, vivido de una forma más o menos angustiosa, más o menos incapacitante. Así que, atendamos al dolor de forma íntegra, teniendo en cuenta todos sus componentes, y estaremos atendiendo al dolor de una forma eficaz

Por Rebeca Pardo

Instituto Ari - reumatologia

Reumatología y aseguradoras médicas

Medicina privada en Madrid 

El 80% de las llamadas a nuestra consulta acaban siempre con la misma pregunta: “señorita ¿con qué sociedades médicas trabajan ustedes?” La medicina privada de Madrid es prácticamente sinónimo de medicina de aseguradoras médicasLas aseguradoras son auténticas maestras del marketing que, en un contexto social de preocupación por complementar la cobertura pública, se mueven como pez en el agua cautivando a su potencial cliente con un mensaje irresistible: “medicina exclusiva, de calidad, al mejor precio”. Viven de la intermediación entre clientes y proveedores de salud (médicos, hospitales, centros médicos…) y, directa o indirectamente,  son las principales responsables de los honorarios de médicos privados. Esta remuneración se rige por dos variables:

A) el precio del acto médico (ya sea consulta, operación, parto…) llamado baremo y
B)  número de actos médicos.

Se trata de un modelo que premia la cantidad (número de actos) a consta de infravalorar la calidad  (baremo).

Las aseguradoras, reconocen  el bajo precio de sus baremos pero se mantienen cómodas exprimiéndolos, sabedoras, de la acuciante necesidad de trabajo en el sector, conocedoras, de que le sobrarán candidatos para hacer “lo mismo”, si llegara el caso, por menos dinero. El baremo de las aseguradoras no es negociado, queda exclusivamente a su criterio, pudiéndose congelar o subir (incluso bajar). Cuando sube lo hace muy por debajo del IPC  y, al igual que ocurre con las pensiones,  conlleva pérdida acumulada del poder adquisitivo que irremediablemente condiciona la  forma de hacer medicina, más orientada a incrementar volumen y número de actos, que palíen este empobrecimiento progresivo.

Mi experiencia personal

La reumatología es una especialidad médica de estudio y, como tal,  precisa de un acto médico “largo” que consume tiempo y es  “poco rentable”. Desde el punto de vista científico, el tiempo es necesario para orientar enfermedades complejas cuyo diagnóstico depende de detalles sutiles, fácilmente  inadvertidos cuando se trabaja “a contrarreloj”. Desde el punto de vista humano, el tiempo es necesario para algo más importante:  el ejercicio de la escucha.

Me consta que para cualquier paciente (especialmente el que sufre dolores crónicos) ser escuchado y comprendido reconforta más que cualquier receta.

Yo estuve doce años trabajando para aseguradoras médicas. Gracias a ellas conseguí visibilidad y experiencia. Tuve la suerte de que con ellas nunca me faltó trabajo. Pero me descubrí con el paso de los años urgido por la necesidad de “rentabilizar mi tiempo”, sobrecargando y masificando mis consultas y, con ello, conscientemente degradando mi acto médico. No podía evitar sentirme un  “peón de la medicina”. Tampoco podía evitar la frustración de, lo que entendía, suponía traicionar todo aquello que había dado sentido a mi sacrificio personal y profesional: la Medicina centrada en la Persona.

En 2007, decidí parar. Abandoné las aseguradoras médicas en la esperanza de que, algún día, el marco de colaboración con el profesional cambie.

 

Instituto Ari - deporte

Reumatología y Deporte: una pareja condenada a entenderse

Si una tarde tonta en a uno se le ocurre la trivial idea de introducir la palabra “runners” en Google, se quedará absorto. Ni más ni menos que ¡104.000.000 de citas! Si, además, el alma cándida es un reumatólogo que ingenuamente prueba a consultarle a Google por “reumatología y deporte”… ups!, sólo 339.000 citas. Algo está fallando.

El deporte del siglo XXI se ha colado en nuestras vidas como parte de nuestro modus vivendi. Contribuye a sostener nuestra salud, a equilibrar nuestra turbia cabeza  y modula sutilmente nuestro día a día. ¡Cuántos actos benéficos se realizan diariamente utilizando el deporte como elemento cohesionador! Desde el punto de vista exclusivamente médico y técnico, el deporte es una novia muy golosa a la que optan un amplio abanico de “pretendientes” del elenco sanitario. De siempre, los mejor posicionados han sido los traumatólogos. Factótums indiscutibles de los traumatismos y de la cirugía del aparato locomotor, es de ley que sean ellos los referentes por antonomasia de la patología deportiva. Pero los tiempos están cambiando muy deprisa y esta hegemonía indiscutible se ve amenazada por otros “invitados” que siempre desempeñaron un papel secundario. Por ejemplo ¿Quién no tiene hoy en día a “su fisio”? que, casualmente, siempre suele ser el mejor. Hoy en día, es de lo más cool tener un fisio.

Los fisioterapeutas son unos especialistas en auge, cada vez mejor formados, mucho más cercanos que los traumatólogos y además “tocan” al paciente muchos minutos mientras le hacen una agradable sesión de psicoterapia ¡No hay nada más completo! Por si fuera poco, son más naturales y fisiológicos. No te “envenenan” con antinflamatorios. No cabe duda que, en pleno siglo XXI, lo natural se impone y está mejor visto ir al fisio que al médico porque además… “todo lo mío son por las contracturas”. Un actor relativamente nuevo y al alza, es el médico deportivo. Ser tratado por aquéllos que administran la salud de los deportistas de élite, no solo mola, sino que parece lo suyo para una persona que practica deporte (aunque sea 2 veces al mes). Su demanda va creciendo a la par que el deporte se arraiga en nuestra cultura y su parte del pastel cada vez es mayor por méritos propios. Pero no sólo traumas, fisios y médicos deportivos se disputan “el pastel de la medicina en el deporte”. Preparadores físicos personales (no hay nada más fashion), quiroprácticos, osteópatas, podólogos… Son cada vez más y mejores. Pero entre tanto profesional yo me pregunto ¿dónde está el médico del aparato locomotor? Para más señas: el reumatólogo. No busquéis, no está invitado. Resulta paradójico pero es una gran verdad: el médico del aparato locomotor no es una opción en la patología musculo-esquelética del deporte. A pesar de estar formado y entrenado específicamente para entender la patología osteo-articular en un contexto global (hay que recordar que músculos y huesos interactúan con el resto del cuerpo), no mola ir a un reumatólogo. ¿Cultura médica? ¿Mal marketing? Son varias las razones pero lo cierto es que, a ojos del deportista, no somos el especialista adecuado.

A lo largo de mi carrera he tenido la suerte de tratar a muchos deportistas y actuar también como consultor de otros compañeros que se dedican específicamente a los deportistas. De la colaboración leal con ellos ha surgido la solución de muchos problemas que tenían condenado a su peor penitencia (el parón) al inconformista deportista. El deporte es un excelente actualizador de “problemas de salud ocultos”. Arritmias cardíacas, alteraciones de columna, hernias discales y un sinfín de patología subyacente que, gracias al deporte, aflora y se deja ver. Casos de corredores con rodillas hinchadas cuyo problema no era una tendinitis, ni siquiera sus meniscos, sino una artritis. Futbolistas con tobillos imposibles que volvieron a jugar cuando se les diagnosticó y trató una simple gota. Tendinitis perpetuas que no eran sino el debut de una espondiloartritis. Esto es una realidad, no una opinión. ¿Por qué despreciar esta nueva forma de entender la lesión? ¿Es tan descabellado acudir al reumatólogo ante una lesión que no se cura?

Siendo sinceros hay que admitir, no sólo la falta de tradición y vínculo del reumatólogo al deporte, también que el reumatólogo recién salido tiene ciertos vacíos en su formación deportiva. Pero, a pesar de ello, no hay que olvidar que el reumatólogo es el especialista insider del aparato locomotor. El que estudia la tendinitis, la contractura que no se resuelve o la sinovitis. El que se pregunta los porqués en un contexto global que trasciende de la biomecánica (tótem de la patología deportiva) a las artropatías inflamatorias, metabolopatías,  factores de reparación tisular, células madre y un sinfín de conceptos que configuran un poliedro muy complejo: la patología musculo-esquelética deportiva. El reumatólogo no entiende de edades ni de actividades, sólo entiende de enfermedades acontezcan o no en el deporte. Yo diría que el reumatólogo es como la tónica: hay que probarla dos veces y, como complemento, no tiene precio. Creo que va siendo hora de ir buscándote a “tu reumatólogo”.