Hombro doloroso

La tendinitis de hombro es una de las afecciones más comunes en reumatología. «Doctor no me puedo quitar el jersey. Me cuesta mucho coger el cinturón de seguridad o ponerme la chaqueta…» ¡Dichoso dolor de hombro!. Lo peor, es que uno piensa que se le pasará con el tiempo… Para aquéllos que padezcan este latoso tormento, cinco consejos esenciales.

TENDINITIS DE HOMBRO: nunca pienses que «se pasará sóla»

El hombro es la articulación más móvil del organismo. El precio a pagar es su relativa inestabilidad. Para que el hombro sea móvil y no se lesione, su musculatura ha de estar perfectamente armonizada y compensada. Ante estímulos dolorosos, viciamos el movimiento para no hacernos daño y «pinzamos» el tendón del músculo supraespinoso (o la bursa que tiene justo encima). La cabeza humeral asciende y de esta manera «pinza» el tendón contra otro pequeño hueso llamado acromion (ver figura),  perpetuando el proceso sin que nunca llegue a curarse.

TENDINITIS DE HOMBRO: mejora tu postura al dormir.

Muchas veces algo tan aparentemente intrascendente como la postura al dormir explica la aparición de este problema. La tendinitis de hombro es muy frecuente en las personas que duermen con el brazo debajo de la almohada. En esta posición, el peso de la cabeza potencia un «efecto sandwich» en el que el acromion y la cabeza humeral comprimen al tendón del supraespinoso, irritándolo y perpetuando el mecanismo de lesión.

TENDINITIS DE HOMBRO: persigue un buen diagnóstico.

No todos los dolores de hombro son tendinitis. El hombro es una zona en la que se perciben dolores sin que  necesariamente el problema esté ahí. Es muy frecuente que hernias cervicales o cervicoartrosis se manifiesten solamente por dolor en hombro. En ciertos tumores pulmonares (Tumor de Pancoast), también puede doler el hombro. Existen cólicos de  vesícula que, a veces, sólo dan dolor en hombro derecho. Por último, hay ciertos tipos de artritis que debutan en los hombros simulando una tendinitis. Por tanto, antes de acudir al fisioterapeuta, hay que tener un diagnóstico certero. ¿Quién mejor para hacerlo que el médico de las articulaciones: el reumatólogo?

TENDINITIS DE HOMBRO: confía en el tratamiento conservador.

La tendinitis de hombro es un proceso tedioso y, normalmente, largo de recuperar. Sin embargo, se cura. En mi experiencia, es raro el caso que acaba en cirugía. El reumatólogo, además de diagnosticar y tutelar la recuperación, puede complementar la labor del fisio con tratamientos farmacológicos y con infiltraciones ecoguiadas. Más allá de las tradicionales infiltraciones de corticoides, el bloqueo del nervio supraescapular, la administración de factores de crecimiento, los lavados de calcificaciones o las infiltraciones de ácido hialurónico pueden potenciar enormemente el tratamiento fisioterápico.

TENDINITIS DE HOMBRO:  si tienes una rotura tendinosa, no desesperes.

En casos de cronificación de la tendinits, el tendón se va «desflecando» hasta que se rompe por completo. En estos casos, los «tendones hermanos»  cobran protagonismo y suplen en gran medida al tendón roto manteniendo la misma movilidad. Aunque parezca sorprendente, a veces duele más el hombro con el tendón íntegro (pero inflamado) que con el tendón roto. 

El lupus es una enfermedad auto-inmune que afecta predominantemente a mujeres jóvenes en edad de concebir. Lupus y embarazo es un tema que despierta enorme interés en las mujeres recién diagnosticadas. Además de la preocupación por la propia enfermedad, a la mujer se la abre un horizonte de planificación familiar sombrío y plagado de incertidumbres. A continuación, damos respuesta a media docena de preguntas que nos parecen esenciales a la hora de planificar el embarazo cuando se tiene lupus.

¿El lupus me puede dar problemas de infertilidad?

NO. El lupus no es una enfermedad que afecte a la fertilidad de la mujer (ni del hombre) salvo que hayan estado tratados previamente con agentes inmunosupresores del tipo de la ciclofosfamida. Un buen consejo para mujeres que vayan a necesitar este tipo de fármacos inmunosupresores, es criopreservar óvulos antes de recibir el tratamiento.

¿Tengo mayor probabilidades de pérdida fetal?

SÍ. El lupus es una enfermedad que se asocia con un mayor número de complicaciones (para la madre y el feto) durante el embarazo y parto. Las complicaciones más frecuentes para la madres son son la preclampsia y el parto prematuro. Para el feto lo son la muerte fetal, la prematuridad y el lupus neonatal.

¿El embarazo está contraindicado si tengo lupus?

NO. Lupus y embarazo son compatibles. No se recomienda nunca un embarazo si el lupus está en brote de actividad. Se recomienda pensar en el embarazo cuando se llevan, al menos 6 meses, de quiesciencia de la enfermedad.

¿En qué circunstancias mi embarazo tiene más riesgo?

Las pacientes lúpicas con afectación renal tienen más riesgo de exacerbación durante el embarazo y, sobre todo, durante el puerperio. También el riesgo de exacerbación es un poco mayor en las mujeres con lupus que se queden embarazadas por primera vez. La presencia de anticuerpos anti-cardiolipinas puede condicionar más problemas para la concepción y una mayor incidencia de pérdidas fetales.

¿Mi seguimiento del embarazo es como el de una embarazada sin lupus?

NO. El embarazo en una mujer con lupus está considerado como un embarazo de alto riesgo. La planificación del mismo debe ser meticulosa y pactada entre el reumatólogo y la pareja. Se deberán decidir prioritariamente: a) cuál es el momento adecuado para intentar el embarazo y b) con qué tipo de medicaciones se podrá quedar embarazada. Una vez embarazada, la paciente lúpica debe ser seguida en una unidad obstétrica especializada en «embarazos de alto riesgo». Es fundamental la perfecta sintonía y comunicación entre el reumatólogo y dicha unidad, ya que el abordaje siempre ha de ser conjunto y multidisciplinar.

¿Mi hijo puede nacer con lupus?

SÍ. Las mujeres embarazadas con lupus que tienen anticuerpos anti-Ro (SSa) y anti-La(SSb) tienen más probabilidades de tener un niño con lupus neonatal. Hay que decir que el lupus neonatal (a excepción de cuando se acompaña de bloqueo cardíaco) es una enfermedad benigna adquirida por el paso de los anticuerpos maternos, que raramente requiere tratamiento y suele desaparecer espontáneamente antes de los 9 meses de vida. Sin embargo, el bloqueo cardíaco congénito es una alteración seria que debe diagnosticarse y tratarse precozmente.

Aceite de pescado y artritis es un binomio muy popular y seductor. Sabemos que los suplementos con aceite de pescado son beneficiosos para muchas enfermedades pero: ¿los son también para la artritis ?

El aceite de pescado y otras enfermedades

El aceite de pescado se obtiene del pescado azul (salmón, caballa, sardina, arenque, atún, anchoa, pez espada…) y se comercializa en virtud de su alto contenido en ácidos grasos omega-3, particularmente,  ácido eicosapentanoico (ECA) y ácido docosahexaenoico (DHA). Estos dos compuestos son los precursores de unos eficaces anti-inflamatorios naturales llamados eicosanoides. El suplemento nutricional con ácidos grasos omega-3 se ha mostrado útil y beneficioso en la depresión, en ciertos tipos de cánceres pero, sobre todo, en la prevención de enfermedades cardio-vasculares. Sus efectos en la reducción de eventos cardíacos y en la progresión de la arterioesclerosis han popularizado su uso, hasta tal punto, de que forman parte esencial de las guías de práctica clínica de las más prestigiosas sociedades cardiológicas del mundo.

Los suplementos con omega 3 benefician el dolor de la artritis reumatoide

El aceite de pescado y artritis.

En virtud del notable efecto anti-inflamatorio de los ácidos omega-3, la ciencia también puso el foco en su potencial para mejorar las enfermedades reumáticas. Desde hace años se sabe que la dieta esquimal (muy rica en pescado azul) reduce la incidencia de artritis reumatoide (además de infartos, asma y psoriasis ). A partir de esta observación, muchos estudios han analizado la influencia de los suplementos de aceite de pescado, tanto en la artritis, como en la artrosis. Un reciente meta-análisis (estudio de la más alta calidad de evidencia científica)  ha analizado con todo detalle cuál es la «verdad científica» al respecto. En este meticuloso trabajo los autores no encuentran beneficio del aceite de pescado en la artrosis. Apuntan que, quizá, pudiera ser de utilidad en las artrosis acompañadas de inflamación articular. Por el contrario, sus conclusiones son más firmes respecto al beneficio del aceite de pescado en pacientes con artritis, especialmente, en los que tienen artritis reumatoide. La ingesta continuada de suplementos con aceite de pescado, disminuye significativamente el dolor de los pacientes con todo tipo de artritis, siendo el beneficio más claro para aquéllos que padecen artritis reumatoide.

¿Qué dosis y durante cuánto tiempo?  No es una pregunta fácil de contestar. Existe cierto acuerdo en recomendar dosis por encima de los 2.6 gramos al día, utilizadas no menos de 12 semanas.

Por todo lo dicho, el binomio aceite de pescado y artritis, además de ser seductor, es una recomendación avalada por la evidencia científica para los pacientes con artritis – especialmente para los que tienen artritis reumatoide – ya que disminuye el dolor, es seguro y contribuye a mejorar otros trastornos muy frecuentes asociados a la artritis reumatoide, como la arterioesclerosis acelerada.

 

El metotrexato es el fármaco Top One de la artritis. A pesar de su uso generalizado y su eficacia contrastada es un medicamento que despierta todavía mucho recelo. Nos despedimos del paciente con su receta de metotrexato en el bolsillo ajenos a un proceso de sensibilización negativa que se inicia cuando llega a casa. Al leer su aterrador prospecto. Al «aclarar» sus dudas con Google. Cuando recibe el desconsolador consejo de su farmacéutico o médico amigo.

Gran parte de esta desconfianza podría paliarse si los médicos dedicáramos unos minutos a explicar bien las características del fármaco. Cómo tomarlo, sus beneficios, sus riesgos, cómo prevenirlos…Es verdad que no resulta fácil en nuestras atropelladas consultas. En el mejor de los casos recurrimos a hojas informativas con «preguntas frecuentes». Sin embargo, si fuera yo (médico) el que se tuviera que tomar metotrexato ¿me bastaría con una hoja informativa? Agradecería que me miraran a los ojos y me explicaran que el metotrexato para la artritis, hoy en día, es como la insulina para la diabetes. Que se trata de un fármaco que (aunque tiene sus riesgos) me debería devolver la calidad de vida que he perdido. Que sus efectos secundarios son controlables y que se pueden prevenir llevando un riguroso control analítico. Que nunca me deben quedar dudas de cómo tomarlo (ante la duda siempre consultar con mi médico).
Este mes ha salido publicado en la revista Reumatología Clínica (órgano oficial de la Sociedad Española de Reumatología y del Colegio Mexicano de Reumatología) un interesantísimo trabajo titulado «Documento de Recomendaciones de la Sociedad Española de Reumatología para el manejo clínico del paciente con artritis reumatoide que no puede utilizar metotrexato». En él se analiza de un modo riguroso y científico el manejo del paciente con artritis reumatoide que no puede utilizar metotrexato por contraindicación, toxicidad o falta de adherencia farmacológica. Se delimitan todas aquéllas situaciones especiales en las cuales el metotrexato es un escollo importante como el embarazo, las cirugías, el consumo de alcohol, el uso de otras drogas concomitantes, etc. Se plantean alternativas y se orienta a qué hacer en cada caso. En definitiva, un artículo muy recomendable para compartir con pacientes que necesiten tomar metotrexato pero… tengan todavía dudas.

Hace poco revisé con agrado un artículo que aborda con acierto un escollo áspero cuando se trata de prescribir metotrexato: Doctor, ¿qué me dice del metotrexato y alcohol ?
Vivimos en un país en el que el alcohol (guste o no) es un vehículo de relación social. Difícilmente concebimos salir con amigos sin tomarnos nuestra cervecita o copita de vino. Este par de copas parece un problema insalvable cuando se trata de tomar también metotrexato ya que los médicos somos taxativos en este aspecto: la ingesta de alcohol está contraindicada cuando se toma también metotrexato. El paciente sale inevitablemente abatido de la consulta – No sólo me han prescrito un «veneno»  crónico ¡También me han prohibido mi copita!– Es difícil resignarse y no pensar que es una exageración -«Total por una copita… ¡A ver que dice Google!– Pero Google mantiene el mismo discurso y cristalinamente dice en primera página: » Tomar alcohol mientras está tomando metotrexato puede causar problemas graves del hígado».
Nunca me han gustado los dogmas. Soy un firme convencido de que la mejor adherencia al tratamiento (sea cual sea) se consigue informando y corresponsabilizando al paciente. Haciéndole partícipe de su tratamiento. Tutelando la toma de decisión con la información más veraz y completa posible. En definitiva, personalizando su proceso de sanación. Que el metotrexato es un fármaco potencialmente hepatotóxico: es un hecho. Que la ficha técnica advierte textualmente que interacciona con el alcohol etílico aumentando la hepatotoxicidad: es otro. Lo que no está tan claro es la dosis de alcohol y de metotrexato para que ello aparezca. En otras palabras: ¿cuánto alcohol se podría tomar si se está recibiendo metotrexato a dosis reumatológicas?

Unidades de alcohol: vino

Unidades de alcohol: cerveza

En un reciente artículo realizado sobre 11.839 pacientes y publicado en Annals of the Rheumatic Diseases , los autores cuantifican la mínima dosis de alcohol compatible con el metotrexato. Después de un exhaustivo estudio llegan a la conclusión de que el consumo de < 14 unidades es compatible con las dosis de metotrexato habitualmente empleadas en reumatología (5 a 25 mg semanales). Consumos > 21 unidades aumentan muy significativamente el riesgo de transaminasitis. La transaminasitis es la elevación (asintomática) de las transaminasas (hasta 3 veces el valor normal) y es un indicador de inflamación del hígado. Una unidad de alcohol es el equivalente a 10 ml o 8 gramos de alcohol puro y es un indicador muy utilizado en el Reino Unido para cuantificar el consumo de alcohol.

Por tanto, contestando a la pregunta que titula esta entrada, mi opinión es: metotrexato y alcohol NO son absolutamente incompatibles. En casos de desconocimiento del entorno psico-social del paciente, mi recomendación se alinea con el «dogma» y prohíbo el consumo de alcohol. Si por el contrario, conozco bien los hábitos y estoy seguro del sentido común del paciente, mi recomendación se aleja del «dogma» y autorizo un consumo «sensato» de alcohol (en cantidades algo menores arriba indicadas). Para la Sociedad Británica de Reumatología (BSR) el metotrexato y alcohol TAMPOCO son incompatibles y recomiendan un consumo de alcohol «within de national limits» ¡Hay que ser muy British…!

Cremas antiinflamatorias vs antiinflamatorios orales

De un tiempo a esta parte, vengo observando un repeluco generalizado a tomar antiinflamatorios orales más allá de 2 o 3 días. La sensación de tomarse un veneno estupendo es cada vez es más llamativa, especialmente, en las nuevas generaciones. Todo lo que huela a «natural», a manual o se aplique directamente triunfa sin competencia. A ello hay que añadir los anuncios de la tele, con abuelas modernas, estupendas, joviales que se aplican una crema antiinflamatoria y, en pocos minutos, se ponen a bailar bachata. ¿Es sólo marketing o hay algo de verdad en todo ello?

En lo que respecta a los especialistas, la fe en la eficacia de las cremas antiinflamatorias es muy limitada. Siendo honestos, yo diría que es casi nula. El sentimiento generalizado es que donde esté una posología oral o parenteral, no ha lugar para un ungüento. Bien es cierto, que para dolencias leves, agudas y localizadas no se pierde mucho prescribiendo un poco de hielo acompañado de una crema antiinflamatoria . Es un recurso elegante que se acepta de buen grado y permite salir al paso, por ejemplo, en la típica consulta de las vacaciones. Esa que siempre empieza con «No quiero molestarte pero ya que te veo…»

En lo que respecta al paciente, mi percepción es que cada vez le mola menos el antiinflamatorio. Le tiene miedo y no le falta algo de razón. En general se acepta de buen grado cualquier alternativa que NO sea «de tomar» (aún a sabiendas de que existen muchas posibilidades de que no funcione). Siempre pensé que era un problema de «repulsa a la pastilla». Pero no es así. Cuando se ofrece la opción de un «antiinflamatorio natural», como por ejemplo el harpago, el paciente lo prefiere a cualquier antiinflamatorio convencional, aún cuando ello signifique añadir ni más ni menos que ¡ 6 pastillas diarias!

Cremas antiinflamatorias: evidencia científica

¿Qué nos dice la evidencia científica respecto a las cremas antiinflamatorias? Pues lo primero que nos dice es que son seguras. Salvo aisladas reacciones alérgicas locales, contrariamente a los antiinflamatorios sistémicos, éstas se pueden administrar sin problemas en casi todo tipo de paciente (con independencia de su edad o su patología de base). Respecto a su eficacia, a pesar de la creencia médica generalizada, la evidencia nos dice que son eficaces. ¿Quiere decir esto que una mujer con artrosis de rodilla puede mantenerse  durante años sólo con una crema antiinflamatoria? La respuesta es NO. Parece que la evidencia también es clara a este respecto. La eficacia de las cremas no es sostenida y se pierde por encima del mes de tratamiento.

Se puede decir, por tanto, que la evidencia científica respalda el uso de las cremas antiinflamatorias como una opción eficaz pero, sobre todo, segura en el tratamiento de la artrosis.  No en vano, están incluidas en la mayoría de las guías de práctica clínica de la artrosis. Sin embargo, ha de saberse que no mejoran cualquier dolor, que no todas han demostrado su eficacia y, sobre todo, que su beneficio está muy recortado en el tiempo haciéndolas escasamente útiles en patologías crónicas.

 

 

Instituto Ari - osteoporosis

«Doctor, póngame el mejor tratamiento farmacológico para mi osteoporosis… yo me ocupo del resto». Todo en uno, paré de teclear, levanté la mirada por encima de la pantalla y me fijé detenidamente en la cara de mi interlocutora. Su mirada no dejaba lugar a dudas: «Usted haga bien su trabajo… de la dieta y el ejercicio: me ocupo yo». Lo tenía claro. ¿Pero y yo? ¿yo lo tenía tan claro?  En este post iremos desbrozando cuestiones clave en el tratamiento farmacológico de la osteoporosis para intentar dilucidar si existe «el mejor tratamiento para la osteoporosis».

¿Qué es la osteoporosis?

Hueso normal

Osteoporosis

Una forma visualizable de definir la osteoporosis podría ser«La osteoporosis es un trastorno del esqueleto caracterizado por una resistencia ósea comprometida que predispone a la fractura». El hueso normal «se adelgaza», volviéndose más frágil y quebradizo (como en la imagen).

 

 ¿Para qué me tengo que tratar la osteoporosis?

Fractura vertebral

En los edificios, un mal andamiaje constituye un elevado riesgo de hundimiento.El «andamiaje de nuestro cuerpo» es el esqueleto. Un esqueleto frágil significa que nuestro aparato de sostén  se romperá.

¿Para que sirve el tratamiento farmacológico de la osteoporosis?

El tratamiento farmacológico de la osteoporosis sirve únicamente para disminuir el riesgo de fractura, no para mejorar la densitometría.

¿Todos los tratamientos farmacológicos son iguales?

Se puede afirmar con rotundidad que todos los tratamientos farmacológicos para la osteoporosis son eficaces en la prevención de la fractura osteoporótica. Es verdad que, siendo todos eficaces, no todos tienen el mismo grado de eficacia, ni son igual de seguros, ni tampoco funcionan de la misma manera.

¿Porqué mejora la densitometría más con unos que con otros?

De una manera didáctica se pueden distinguir dos grandes grupos de fármacos para la osteoporosis atendiendo a su mecanismo de acción: A) Fármacos que bloquean la pérdida de hueso (FÁRMACOS ANTI-RESORTIVOS). B) Fármacos que producen hueso (FÁRMACOS OSTEOFORMADORES).

Los primeros actúan sobre el osteoclasto, la célula grande del dibujo. Esta célula está hiperactivada en la menopausia, de tal manera que destruye más hueso que el que la otra célula, el osteoblasto, es capaz de formar. Esta acción de destruir hueso se llama resorción ósea. Los fármacos que «maniatan al osteoclasto» se llaman genéricamente anti-resortivos. Son los más utilizados en la práctica clínica y disminuyen eficazmente el riesgo de fractura osteoporótica aunque mejoren sólo modestamente la densitometría.

La otra estrategia de tratar la osteoporosis es potenciar al osteoblasto (la célula pequeña del dibujo) incrementando de esta manera  la formación ósea. Los fármacos que activan al osteoblasto se llaman osteoformadores, se administran por vía subcutánea, se reservan para osteoporosis más severas y producen incrementos más llamativos de la masa ósea en la densitometría.

Entonces…¿Cuál es el mejor?

Todos los fármacos para la osteoporosis son buenos (y malos) sin que ninguno pueda colgarse la medalla de «el mejor». El tratamiento farmacológico de la osteoporosis es un poliedro complejo que va cambiando a lo largo de la vida del paciente. En él, habrá que considerar múltiples parámetros: eficacia, seguridad, vía de administración, enfermedades concomitantes del paciente, coste…El resultado de una sensata evaluación de todos ellos nos dará en cada momento «el mejor».

Como ocurre con los coches, no existe un único «mejor coche».

Instituto Ari - artrosis y artritis

«Artrosis y artritis: diferencias y similitudes»  sigue siendo un tema muy candente y de gran interés en la consulta del reumatólogo. No es fácil comprender sus diferencias ya que son muchas sus similitudes: dolor, deformidad, inflamación y dificultad para utilizar la articulación. En este post, visualizaremos de manera didáctica como a un mismo resultado final de dolor, deformidad e impotencia funcional se puede llegar por mecanismos lesionales distintos. Conocer éstos, es básico para comprender porqué las estrategias terapéuticas de una y otra, necesariamente, han de ser diferentes.

ARTROSIS: UNA ENFERMEDAD DEL CARTÍLAGO

El cartílago es la estructura blanca y brillante del dibujo. Es semisólida y turgente y tapiza la superficie de contacto de los tres huesos que aparecen en la imagen. En este caso, al tratarse de la rodilla, tapiza a fémur, rótula y a tibia. En este dibujo, también se aprecian los meniscos que propician el acoplamiento de una superficie convexa (fémur) a una superficie lisa (tibia) para hacer más eficiente el movimiento.

 

 

La pérdida del cartílago articular es lenta, progresiva y se hace inicialmente de una manera parcheada. La destrucción del cartílago está condicionada básicamente por dos factores. a) Su resistencia intrínseca (determinada genéticamente). b) Por el abuso articular (sobrepeso, malos alineamientos, exceso de deporte…)

 

Al «desgastarse» el cartílago, el hueso subyacente (llamado hueso subcondral) queda «desnudo» y expuesto a fuerzas de fricción y de carga directa. Se va erosionando,  inflamando y, en última instancia, deformando. A destacar también en todo este proceso, la pérdida de grosor y de turgencia de los meniscos articulares. Este proceso de envejecimiento meniscal propicia que sean más frágiles y más fáciles de romper. A éstas roturas en articulaciones artrósicas se las conoce como roturas meniscales degenerativas.

El resultado final de una artrosis articular es dolor, deformidad e impotencia funcional (frecuentemente también inflamación).

ARTRITIS: UNA ENFERMEDAD DE LA MEMBRANA SINOVIAL

La artritis se origina en otro componente de la articulación que se llama la membrana sinovial. La membrana sinovial es el envoltorio natural de las articulaciones . En el dibujo queda representada como un fina película traslúcida que «envuelve la articulación». Está ricamente vascularizada y, por tanto, íntimamente relacionada con el resto del cuerpo.

 

 

La intensa comunicación con el resto del cuerpo hace de la membrana sinovial un termómetro excelente del estado general de salud del organismo, siendo muy sensible a enfermedades sistémicas. La mayoría de las enfermedades sistémicas que cursan con artritis son de origen autoinmune . Esto quiere decir que nuestras defensas, de alguna manera, desarrollan algo parecido a una “alergia” a nuestras articulaciones. La primera consecuencia de ello es la inflamación de la membrana sinovial que se engrosa e irrita produciendo, en muchos casos, derrame sinovial. En esta fase, el paciente con artritis tiene la articulación, hinchada, caliente, a veces enrojecida, y casi siempre dolorosa.

 

Si la artritis progresa puede llegar a destruir la articulación debido a que se liberan infinidad de sustancias nocivas para la articulación conocidas como mediadores de la inflamación. Éstos se encargan de destruir agresivamente el cartílago, el hueso, los ligamentos y el resto de los componentes articulares. En fases terminales, la articulación puede llegar a perderse por completo llegando a quedar incluso completamente «mutilada».

El resultado final de una artritis también es dolor, inflamación, deformidad e impotencia funcionalSaber más

PD: las imágenes tienen licencia 3D4Medical. com

Instituto Ari - gota

Gotosos: suelen ser pacientes empáticos, abiertos, extrovertidos, buenos comedores y bebedores. Divertidos. Yo diría que hasta cachondos. Conviven a duras penas con una enfermedad que les somete periódicamente a un dolor exquisito que les obliga a continuos parones de actividad. Pero, pasada la tormenta… ¡aquí no ha pasado nada!

La gota es probablemente una de esas enfermedades donde los reumatólogos cumplimos con nuestro pequeño cupo de milagritos. Casi diría que la curamos. El problema no es tanto la gota como fidelizar en el tratamiento a los pacientes gotosos.

Al gotoso no le gusta ir al médico (pero lo necesita). Vive inmerso en una seudocultura popular fundamentada en experiencias y opiniones de conocidos y, como en el fútbol, influenciadas por algunos reconocidos cátedros. Debaten en sus círculos  sociales sobre el tomate o los riñoncitos al jerez. Hacen públicamente sentidos actos de contrición del tipo: “ si yo sé que el espárrago no lo debo tomar”.  No les gusta nada revisarse con su especialista y, mucho menos, cuando les toca admitir el incumplimiento sistemático de todos los “deberes” pactados en la última revisión. Se sienten culpables y prefieren «aguantar el chaparrón» con el pie en un grito, antes que bajarse los pantalones (otra vez) con su médico.

A LOS GOTOSOS QUE VIVEN LA «VIDA LOCA»

  • La gota es una enfermedad de depósito y el tiempo no la cura, la empeora (si no se trata).
  • La dieta nunca mejorará un ataque de gota y muy pocas veces será eficaz para reducir de forma sostenida la frecuencia de los ataques y la hiperuricemia.
  • No he conocido todavía a nadie que sea capaz de llevar una dieta hipouricemiante estricta de por vida.
  • La gota es un tema muy frecuente de conversación en el que todo el mundo tiene algo que decir, generalmente, sin mucho fundamento.
  • Tener gota y disfrutar de la gastronomía no son incompatibles.

A LOS GOTOSOS CON PROPÓSITO DE ENMIENDA

  • Tratarse la gota es muy agradecido y, además, muy fácil.
  • Al igual que en la hipertensión, el tratamiento de la hiperuricemia es indefinido pero merece la pena.
  • El tratamiento es distinto en cada fase de la enfermedad y se rige por unos objetivos muy bien tipificados.
  • Librarse para siempre de un ataque de gota es factible. La clave es no confiarse, ponerse en manos de un buen especialista, ser constante y no suspender la medicación.
  • Se debe huir de conversaciones dietéticas. Tan sólo un 25% del ácido úrico sérico puede verse influenciado por la dieta.

Todas las generalizaciones son inexactas e injustas. No todos los gotosos se ajustan a este perfil, ni todas las gotas son fáciles de tratar (las hay muy difíciles). Lo cierto es que la medicina, hoy, ofrece medicaciones muy eficaces para hacer remitir completamente esta enfermedad y liberar al paciente gotoso de este tormento. A muchos de nuestros pacientes dominar la gota les ha cambiado radicalmente la vida. Conoce su testimonio.

Instituto Ari - pilates

Pocos pueden dudar que el pilates, por méritos propios, es uno de los ejercicios de moda. Los médicos nos encontramos cada vez más cómodos prescribiéndolo por su utilidad en problemas médicos complejos. Pero…¿son todo ventajas?

Pilates: sí

“En 10 sesiones se siente la diferencia, en 20 sesiones se ve esta diferencia y en 30 se tendrá un cuerpo nuevo Pocas actividades deportivas pueden hacer suyo este lema de Joseph Pilates, el creador del método. Se trata de un ejercicio armónico, plurimuscular, de auto-control y coordinación, con el que se puede trabajar sin apenas sobrecarga articular. Toda una ventaja. Desarrolla la propiocepción, el equilibrio y contribuye decisivamente a la compensación de asimetrías. El pilates ha trascendido su concepto originario de «ejercicio exclusivo para la espalda». Su propia evolución (apoyada en nuevos aparatos) hacen de este método un ejercicio muy completo, también, para las extemidades superiores e inferiores. Frente a otras actividades físicas, el mérito de este método es que todo este potencial se desarrolla de manera controlada. Trabajando selectivamente sobre grupos musculares antagónicos a los que se les hace funcionar en busca de la compensación y el equilibrio.

Pilates: depende

«El gran aliado puede ser el gran culpable en tan sólo una clase».

No vale cualquier profesional

Existen dudas razonables acerca de la capacitación de muchos instructores.  La formación en pilates es heterogénea y carece de certificación oficial validada, de tal manera, que prácticamente cualquiera puede erigirse en instructor siempre que se pueda pagar el curso de formación.

Ojo con el pilates «low-cost»

El pilates es un ejercicio gravoso comparado con otras formas de hacer deporte. La ejecución correcta y controlada es «el todo o la nada» de este ejercicio. Ello, indefectiblemente, requiere de la supervisión meticulosa de un profesional cualificado y esto, lógicamente, ha de tener su coste. Conocedores de que el coste es una barrera, muchos gimnasios o estudios de pilates han optado por abaratar precios incrementando el número de alumnos por clase y restringiendo el pilates a su variedad «matt o suelo». De esta manera el coste/hora del monitor se sufraga entre más personas y también se ahorra un buen dinero en un aparataje costoso que, si bien no imprescindible, siempre es aconsejable para ayudar a una mejor ejecución y aumentar la variedad de programas y clases.

Precaución si tiene alguna lesión

Si el pilates se utiliza para tratar o prevenir lesiones debe existir una valoración especializada previa, con criterio, que evalúe la lesión, su impacto funcional y establezca las pautas del programa a seguir (objetivos a conseguir y a evitar). Más allá de su carácter lúdico, el pilates es una herramienta terapéutica poderosa que debe estar sujeta a un control especializado.

Como especialista del aparato locomotor, en el pilates veo una alternativa excelente para ofrecer a aquéllas personas de edad que buscan sobrellevar mejor el paso del tiempo. Casi todas, con dolor de espalda crónico. Me parece perfecto para aquéllos  que quieren alargar su vida deportiva, particularmente, los golfistas. No en vano, el método pilates forma parte de la preparación física de atletas de élite. Desde el punto de vista reumatológico, tiene inumerables ventajas para afecciones inflamatorias de la espalda, como las espondiloartritis. Por todo ello el pilates está incluido, desde hace años, en diversos programas de fisioterapia y rehabilitación en USA.