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¿Quien te va a tratar?

Ana Mascaraque

Psicóloga Sanitaria

Psicología

Servicio - Psicología

En mis más de 30 años como reumatólogo he visto cómo muchas personas llegan a consulta con dolor físico… y, también, con un peso emocional aún mayor. En una unidad multidisciplinar, el psicólogo clínico cumple un rol clave: ayudar a los pacientes a gestionar el impacto psicológico de vivir con una enfermedad reumática crónica. La relación entre mente y cuerpo está claramente establecida en el campo de las dolencias médicas. Enfermedades como la fibromialgia, la artritis reumatoide o el Lupus pueden generar ansiedad, depresión, insomnio o sentimientos de frustración y, lo que es más importante, pueden ser originadas o empeoradas ante situaciones de stress o ansiedad. El dolor constante, las limitaciones en la vida diaria o el miedo a perder la autonomía son una constante en las enfermedades articulares crónicas que siempre se acompañan de angustia, ansiedad y de cierta carga emocional negativa que lastra aún más su pronóstico. Nosotros creemos que el psicólogo clínico complementa extraordinariamente la labor del reumatólogo porque aporta herramientas de alto valor, por ejemplo, en la aceptación del diagnóstico (sin rendirse ante él), en la mejora de la autoestima, en la gestión del dolor y en la recuperación del control de la vida del paciente.

En ARI defendemos que el tratamiento integral va más allá de medicamentos. Cuando cuerpo y mente trabajan juntos, la recuperación es más sólida y humana.

Recuerda que si te sientes desbordado, triste o agotado por el dolor: no estás solo. Da el primer paso para iniciar una recuperación integral.  La reumatología moderna no solo trata articulaciones dolorosas. La escucha del alma también sana el dolor físico.

Terapia y apoyo emocional especializado en el manejo del dolor crónico y gestión de la ansiedad.

Exploración profunda del impacto emocional, conductual y cognitivo del problema psicológico en cuestión. Identificamos patrones que perpetúan el sufrimiento y obstáculos al bienestar, con el objetivo de diseñar un plan terapéutico personalizado.

Aplicación de técnicas probadas para modificar pensamientos disfuncionales, reducir la catastrofización y promover una actitud activa frente al dolor. Enseñamos herramientas prácticas para recuperar el control y mejorar la calidad de vida.

El dolor no viene solo. Atendemos las emociones que lo acompañan, ayudando a reducir la angustia, mejorar el estado de ánimo y favorecer un descanso reparador.

Aprender a vivir con dolor no significa resignarse. Enseñamos técnicas de relajación, mindfulness, respiración consciente, resolución de problemas y planificación de actividades gratificantes.

Acompañamos los momentos difíciles: diagnósticos recientes, cambios funcionales, pérdidas laborales o alteraciones en la vida social. El objetivo es ayudar a reconstruir una vida plena dentro de las nuevas circunstancias.

El problema psicológico puede afectar a todo el entorno. Brindamos espacios de escucha y apoyo tanto para la persona afectada como para sus seres queridos, promoviendo la comprensión mutua y la cohesión familiar.

Como parte activa de un equipo de especialistas en trastornos musculo-esqueléticos, realizamos valoraciones conjuntas y diseñamos intervenciones integradas con los fisioterapeutas y los entrenadores físicos. Tu tratamiento es coherente, coordinado y centrado en ti.

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