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Cuántas veces se nos ha dicho que hacer deporte es «la mejor medicina» pero… ¿Cuál es el mejor deporte para mí?  Casi siempre el deporte que más nos gusta es el que menos nos conviene (aún así lo hacemos). El problema viene cuando nuestras lesiones o limitaciones nos impiden disfrutar de ese deporte que tanto nos entretiene. Es entonces cuando abandonamos. La pregunta es: ¿puedo alargar mi vida deportiva con un deporte entretenido que, en lugar de hacerme daño, me beneficie? Si tienes problemas de columna, cadera, rodilla y te apetece (o necesitas) seguir haciendo deporte, este post sobre Nordic Walking o marcha nórdica te interesa mucho.

¿QUÉ ES?

Es una técnica derivada del esquí de fondo que esencialmente consiste en una marcha asistida con dos bastones que, no sólo actúan como apoyos, sino también como propulsores. Combina el beneficio de la marcha, con ejercicios de fortalecimiento de tren superior y tronco, disminuyendo la carga sobre las articulaciones de miembros inferiores. Se estima que, bien practicado, mueve rítmicamente más grupos musculares que la natación y se gasta hasta un 46% más de energía que con un simple paseo.

NORDIC WALKING vs CAMINAR

Nordic Walking  es más beneficioso que  caminar o correr según un estudio sobre 2000 pacientes de la Universidad de Salzburgo. Los beneficios sobre la regularización de la frecuencia cardíaca, tensión arterial,  consumo máximo de oxígeno y la calidad de vida fueron significativamente mejores con Nordic Walking. Si el objetivo es el control de peso, está demostrado que el Nordic Walking es más efectivo y rápido que caminar.

¿Y SI TENGO PROBLEMAS DE RODILLA?

El efecto amortiguador de los bastones que reparte el peso en cuatro apoyos,  alivia la presión sobre los compartimentos articulares disminuyendo la fricción y el desgaste articular. A ello se suma una postura mucho más erguida (gracias a los bastones), que re-equilibra las lineas de carga sobre columna, pelvis y miembros inferiores. Los beneficios en coordinación y equilibrio (también importantes para la salud articular) se han estudiado detalladamente sobre enfermos con Parkinson.

NORDIC WALKING Y PROBLEMAS DE ESPALDA

El potencial beneficio del Nordic Walking sobre la lumbalgia crónica fue estudiado en un ensayo clínico sobre 158 pacientes en la Universidad del sur de Dinamarca. Ocho semanas de Nordic Walking supervisado técnicamente tiende a disminuir el dolor lumbar y mejora la movilidad de la columna.

¿ PUEDE VENIRME BIEN SI TENGO FIBROMIALGIA?

El beneficio del Nordic Walking como ejercicio idóneo para los pacientes con fibromialgia ha sido estudiado en un ensayo clínico sobre 67 pacientes en la Universidad de Goteburgo (Suecia). Los autores demuestran que mejora significativamente la limitación  para las actividades de la vida diaria que produce la fibromialgia.

NORDIC WALKING EN ARIEl Nordic Walking ha llegado a España para quedarse. Su éxito es arrollador. Existe toda una filosofía de vida en torno a este deporte. Desde el punto de vista médico, los beneficios del Nordic Walking son mayores que los de un simple paseo por: a) multiplica los beneficios cardiovasculares; b) moviliza casi todos los grupos musculares (no sólo las piernas); c) es más efectivo para reducir peso; d) más adecuado que el paseo para los pacientes con dolores de columna, cadera o rodilla.

Desde el instituto ARI hemos apostado por el Nordic Walking (supervisado) en pacientes con fibromialgia, dolores de espalda y artrosis de rodilla o cadera. ¡Llámanos y te explicamos todas nuestras promociones y talleres!

Dr. José de la Mata y Jorge López, instructor de la Federación Española de Nordic Walking

¿Artritis? ¿Cómo saber si la tengo? una pregunta obligada en presencia de ciertos «síntomas guía». La correcta interpretación de estos síntomas guía debe propiciar un diagnóstico precoz y, éste a su vez, condicionar la instauración de tratamiento que, cuanto más precoz sea, más garantías de éxito tendrá. Por tanto: ¿en qué me tengo que fijar para saber si tengo artritis?

¿Cuáles son los síntomas de artritis?

Habrá que pensar en una artritis cuando, sin trauma previo, una articulación duela y está inexplicablemente inflamada durante > 24h.

Monoartritis de rodilla

¿Qué es la inflamación de una articulación?

La inflamación es una respuesta del sistema inmunológico frente a un estímulo (infección, cuerpo extraño…). Provoca tumefacción, generalmente calor, casi siempre dolor y, en algunas ocasiones, enrojecimiento local.

¿Porqué es difícil su diagnóstico?

Porque una artritis no siempre se presenta con los signos típicos (dolor, calor, rubor y tumefacción). Hay muchas veces que, aunque la inflamación existe, sin embargo no es apreciable a ojos de un observador no entrenado. En otras ocasiones, lo que está inflamado no es la articulación sino los planos más profundos de la piel (celulitis) o los tendones periarticulares (tendinitis). Con cierta frecuencia la artritis se confunde con la artrosis (leer más).

Poliartritis de los dedos

¿Puede afectar a más de una articulación?

Sí. Cuando la artritis afecta sólo a una articulación se llama monoartritis y cuando afecta a más de una se llama poliartritis

¿Es importante la localización?

Sí. La afectación y la simetría de afectación son dos factores decisivos a la hora de orientar el tipo de artritis. Por ejemplo, la afectación exclusiva del dedo gordo del pie hace muy probable una monoartritis por cristales de ácido úrico, lo que conocemos como un ataque de gota. Sin embargo, una afectación simétrica de articulaciones metacarpo-falángicas de las manos  en compañía de metatarso-falángicas de los pies, hace mucho más sugestivo el diagnóstico de artritis reumatoide.

¿Qué signos me deberían hacer consultar?

Cuando aparezca dolor, tumefacción y limitación de la movilidad en una articulación que no ha sufrido un traumatismo (>2-3 semanas) y que no evoluciona bien con anti-inflamatorios debe ser un motivo de consulta. No siempre el dolor y la tumefacción son equivalentes. Hay situaciones de artritis muy dolorosas que, sin embargo, son poco tumefactas. También a la inversa. Lo importante es distinguir cuando una articulación ha dejado de estar normal o cuando ha dejado de ser igual a su homónima del lado contralateral.

¿A qué médico debo consultar?

La artritis es una enfermedad que en la mayoría de las ocasiones es crónica. Debido a su trascendencia, estamos obligados a obtener la máxima precisión en su diagnóstico y la máxima diligencia en su manejo. Esta tranquilidad sólo la puede dar el médico que se ha formado específicamente para diagnosticarlas y tratarlas: el reumatólogo.

Aceite de pescado y artritis es un binomio muy popular y seductor. Sabemos que los suplementos con aceite de pescado son beneficiosos para muchas enfermedades pero: ¿los son también para la artritis ?

El aceite de pescado y otras enfermedades

El aceite de pescado se obtiene del pescado azul (salmón, caballa, sardina, arenque, atún, anchoa, pez espada…) y se comercializa en virtud de su alto contenido en ácidos grasos omega-3, particularmente,  ácido eicosapentanoico (ECA) y ácido docosahexaenoico (DHA). Estos dos compuestos son los precursores de unos eficaces anti-inflamatorios naturales llamados eicosanoides. El suplemento nutricional con ácidos grasos omega-3 se ha mostrado útil y beneficioso en la depresión, en ciertos tipos de cánceres pero, sobre todo, en la prevención de enfermedades cardio-vasculares. Sus efectos en la reducción de eventos cardíacos y en la progresión de la arterioesclerosis han popularizado su uso, hasta tal punto, de que forman parte esencial de las guías de práctica clínica de las más prestigiosas sociedades cardiológicas del mundo.

Los suplementos con omega 3 benefician el dolor de la artritis reumatoide

El aceite de pescado y artritis.

En virtud del notable efecto anti-inflamatorio de los ácidos omega-3, la ciencia también puso el foco en su potencial para mejorar las enfermedades reumáticas. Desde hace años se sabe que la dieta esquimal (muy rica en pescado azul) reduce la incidencia de artritis reumatoide (además de infartos, asma y psoriasis ). A partir de esta observación, muchos estudios han analizado la influencia de los suplementos de aceite de pescado, tanto en la artritis, como en la artrosis. Un reciente meta-análisis (estudio de la más alta calidad de evidencia científica)  ha analizado con todo detalle cuál es la «verdad científica» al respecto. En este meticuloso trabajo los autores no encuentran beneficio del aceite de pescado en la artrosis. Apuntan que, quizá, pudiera ser de utilidad en las artrosis acompañadas de inflamación articular. Por el contrario, sus conclusiones son más firmes respecto al beneficio del aceite de pescado en pacientes con artritis, especialmente, en los que tienen artritis reumatoide. La ingesta continuada de suplementos con aceite de pescado, disminuye significativamente el dolor de los pacientes con todo tipo de artritis, siendo el beneficio más claro para aquéllos que padecen artritis reumatoide.

¿Qué dosis y durante cuánto tiempo?  No es una pregunta fácil de contestar. Existe cierto acuerdo en recomendar dosis por encima de los 2.6 gramos al día, utilizadas no menos de 12 semanas.

Por todo lo dicho, el binomio aceite de pescado y artritis, además de ser seductor, es una recomendación avalada por la evidencia científica para los pacientes con artritis – especialmente para los que tienen artritis reumatoide – ya que disminuye el dolor, es seguro y contribuye a mejorar otros trastornos muy frecuentes asociados a la artritis reumatoide, como la arterioesclerosis acelerada.

 

Instituto Ari - artrosis y artritis

«Artrosis y artritis: diferencias y similitudes»  sigue siendo un tema muy candente y de gran interés en la consulta del reumatólogo. No es fácil comprender sus diferencias ya que son muchas sus similitudes: dolor, deformidad, inflamación y dificultad para utilizar la articulación. En este post, visualizaremos de manera didáctica como a un mismo resultado final de dolor, deformidad e impotencia funcional se puede llegar por mecanismos lesionales distintos. Conocer éstos, es básico para comprender porqué las estrategias terapéuticas de una y otra, necesariamente, han de ser diferentes.

ARTROSIS: UNA ENFERMEDAD DEL CARTÍLAGO

El cartílago es la estructura blanca y brillante del dibujo. Es semisólida y turgente y tapiza la superficie de contacto de los tres huesos que aparecen en la imagen. En este caso, al tratarse de la rodilla, tapiza a fémur, rótula y a tibia. En este dibujo, también se aprecian los meniscos que propician el acoplamiento de una superficie convexa (fémur) a una superficie lisa (tibia) para hacer más eficiente el movimiento.

 

 

La pérdida del cartílago articular es lenta, progresiva y se hace inicialmente de una manera parcheada. La destrucción del cartílago está condicionada básicamente por dos factores. a) Su resistencia intrínseca (determinada genéticamente). b) Por el abuso articular (sobrepeso, malos alineamientos, exceso de deporte…)

 

Al «desgastarse» el cartílago, el hueso subyacente (llamado hueso subcondral) queda «desnudo» y expuesto a fuerzas de fricción y de carga directa. Se va erosionando,  inflamando y, en última instancia, deformando. A destacar también en todo este proceso, la pérdida de grosor y de turgencia de los meniscos articulares. Este proceso de envejecimiento meniscal propicia que sean más frágiles y más fáciles de romper. A éstas roturas en articulaciones artrósicas se las conoce como roturas meniscales degenerativas.

El resultado final de una artrosis articular es dolor, deformidad e impotencia funcional (frecuentemente también inflamación).

ARTRITIS: UNA ENFERMEDAD DE LA MEMBRANA SINOVIAL

La artritis se origina en otro componente de la articulación que se llama la membrana sinovial. La membrana sinovial es el envoltorio natural de las articulaciones . En el dibujo queda representada como un fina película traslúcida que «envuelve la articulación». Está ricamente vascularizada y, por tanto, íntimamente relacionada con el resto del cuerpo.

 

 

La intensa comunicación con el resto del cuerpo hace de la membrana sinovial un termómetro excelente del estado general de salud del organismo, siendo muy sensible a enfermedades sistémicas. La mayoría de las enfermedades sistémicas que cursan con artritis son de origen autoinmune . Esto quiere decir que nuestras defensas, de alguna manera, desarrollan algo parecido a una “alergia” a nuestras articulaciones. La primera consecuencia de ello es la inflamación de la membrana sinovial que se engrosa e irrita produciendo, en muchos casos, derrame sinovial. En esta fase, el paciente con artritis tiene la articulación, hinchada, caliente, a veces enrojecida, y casi siempre dolorosa.

 

Si la artritis progresa puede llegar a destruir la articulación debido a que se liberan infinidad de sustancias nocivas para la articulación conocidas como mediadores de la inflamación. Éstos se encargan de destruir agresivamente el cartílago, el hueso, los ligamentos y el resto de los componentes articulares. En fases terminales, la articulación puede llegar a perderse por completo llegando a quedar incluso completamente «mutilada».

El resultado final de una artritis también es dolor, inflamación, deformidad e impotencia funcionalSaber más

PD: las imágenes tienen licencia 3D4Medical. com